Un incidente ferroviario en el nudo de Vicálvaro, en el este de Madrid, ha provocado este lunes la interrupción de la circulación de alta velocidad en varios de los principales corredores de la red española. Dos trenes de la operadora Iryo han colisionado —aparentemente por alcance— y al menos uno de ellos ha descarrilado. Fuentes internas de la compañía confirmaron el suceso, aunque en el momento de publicar esta información se desconocía aún el alcance exacto del accidente y si había viajeros heridos.

El gestor de infraestructuras Adif ha activado los protocolos de contingencia habituales ante este tipo de incidentes: coordinación del tráfico en las vías adyacentes y movilización de trenes de socorro y maquinaria de vía para proceder al encarrilamiento del material rodante afectado. La zona de Vicálvaro concentra talleres ferroviarios y puntos de maniobra de mercancías, pero sobre todo es el punto de bifurcación desde el que parten los trazados hacia el corredor mediterráneo —Valencia, Murcia y Cataluña— y las líneas que enlazan Atocha con Andalucía a través del corredor del Ebro. Una avería o accidente en este enclave tiene, por tanto, un efecto cascada sobre buena parte del mapa de alta velocidad nacional.

Iryo: el operador privado con flota Frecciarossa

Iryo es la marca comercial de ILSA (Intermodalidad de Levante S.A.), el primer operador privado de alta velocidad en España, que comenzó a prestar servicio en noviembre de 2022 tras la apertura del mercado ferroviario de pasajeros a la competencia. Su accionariado combina capital público italiano —Trenitalia controla el 51% del capital— con Air Nostrum, la aerolínea regional valenciana, que posee un 25%, y el grupo de infraestructuras Globalvia, con el 24% restante. La flota de la compañía está compuesta íntegramente por trenes Frecciarossa 1000, modelo ETR 1000 desarrollado por Hitachi Rail y Bombardier —esta última absorbida por Alstom—, que circulan a velocidades de hasta 400 km/h y están considerados entre los más avanzados técnicamente de Europa.

El accidente llega en un momento en que la competencia en el mercado de alta velocidad español está en pleno rodaje, con Iryo y Ouigo disputando cuota a Renfe en las principales rutas. Cualquier percance de calado en la flota o en la seguridad de las operaciones de un nuevo entrante tiene inevitablemente repercusión sobre la confianza del viajero y, en última instancia, sobre la evolución del sector.