Claves
- 68 muertos y más de 100 heridos en el choque entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo
- El impacto se produjo por alcance: el AVE colisionó contra el Iryo detenido en vía
- El fallo en el sistema de señalización LZB es la principal línea de investigación
- Tres días de luto oficial decretados por el Gobierno
El accidente-ferroviario" class="ia-tag-link">accidente ferroviario ocurrido este miércoles en el tramo toledano entre Urda y Los Yébenes se ha saldado con al menos 68 personas fallecidas y más de un centenar de heridos, según el último balance disponible. El siniestro se produjo poco antes de las nueve de la mañana cuando un tren AVE de Renfe en la ruta Madrid-Sevilla colisionó por alcance contra un convoy de la operadora Iryo que se encontraba detenido en la misma vía. El impacto fue de tal violencia que varios vagones descarrilaron y algunos cayeron por un terraplén adyacente a la línea.
Durante la madrugada, más de 500 operarios —entre equipos de emergencias, bomberos, sanitarios y efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME)— continuaron trabajando sin pausa en el lugar del siniestro. Al amanecer del jueves se intensificaron las labores de retirada de los vagones siniestrados, una operación técnicamente compleja dado el estado en que quedaron algunos coches y la dificultad del terreno en el que se encuentran los restos del tren.
El fallo del sistema de señalización LZB, en el centro de la investigación
El ministro de Transportes, Óscar Puente, señaló que una de las principales hipótesis que maneja la investigación en curso apunta a un fallo en el sistema de señalización y seguridad LZB, seguido de una autorización para que el AVE reanudara la marcha en un tramo que no estaba despejado. No obstante, el titular de Transportes subrayó que por el momento no existe ninguna conclusión definitiva sobre las causas técnicas ni sobre las posibles responsabilidades del siniestro, que quedan en manos de la instrucción judicial y de los peritos ferroviarios.
El Gobierno ha decretado tres días de luto oficial en memoria de las víctimas. Este jueves es el primero de ellos. Las investigaciones se centran en determinar qué ocurrió exactamente en la cadena de órdenes que permitió al AVE reemprender la marcha hacia una zona donde el otro tren seguía parado, así como en el funcionamiento real del sistema de control automático de velocidad en ese tramo de la línea de alta velocidad.
El accidente supone un golpe severo a la imagen de seguridad de la red ferroviaria española de alta velocidad, históricamente considerada una de las más seguras de Europa. La magnitud del siniestro —68 muertos es una cifra que no se registraba en la red convencional o de alta velocidad desde el accidente de Santiago de Compostela de 2013, en el que fallecieron 80 personas— ha desatado una oleada de consternación y ha abierto un debate inmediato sobre los protocolos de seguridad y los mecanismos de supervisión de la circulación en la red de Adif.