Claves
- Chery y EV Motors cierran el acuerdo para producir en la antigua Nissan de Barcelona
- La planta fabricará vehículos de las marcas Ebro y Omoda
- El proyecto combina el sello catalán Ebro con la tecnología del grupo chino Chery
- La Zona Franca recuperaría así actividad industrial tras el cierre de Nissan en 2021
La antigua planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona tendrá una segunda vida industrial. El fabricante chino Chery y la empresa catalana EV Motors han cerrado el acuerdo definitivo para retomar la actividad en las instalaciones que el fabricante japonés abandonó en 2021, dejando entonces a miles de trabajadores sin empleo y abriendo uno de los capítulos más dolorosos de la industria automovilística catalana de las últimas décadas.
Según la información disponible, en la planta se producirán vehículos de dos marcas: Ebro, el histórico nombre catalán rescatado por EV Motors para abanderar su apuesta por el coche eléctrico, y Omoda, la marca de gama media-alta del grupo chino Chery, que ya comercializa sus modelos en varios mercados europeos. La alianza combina, por tanto, el sello local con la capacidad industrial y tecnológica de uno de los grandes conglomerados del automóvil de China.
El regreso de Ebro, cuatro décadas después
La marca Ebro tiene una historia profundamente ligada a la industria catalana. Nacida en los años cincuenta del siglo pasado como filial de Motor Ibérica, llegó a fabricar vehículos industriales y turismos en Barcelona hasta que la crisis del sector y sus sucesivas absorciones fueron diluyendo el nombre. Su recuperación como enseña de un proyecto de movilidad eléctrica con base en Catalunya es uno de los elementos que EV Motors ha utilizado para articular el relato industrial y simbólico del proyecto.
Por su parte, Chery es uno de los fabricantes chinos con mayor proyección exportadora. Omoda, su submarca orientada a los mercados internacionales, ya ha desembarcado en España y otros países europeos con una gama de SUV eléctricos e híbridos que compiten directamente con propuestas de marcas consolidadas del continente. El acuerdo con EV Motors le permite contar con capacidad de producción propia en suelo europeo, algo estratégico ante los aranceles y las presiones regulatorias que la Unión Europea está aplicando al automóvil chino.
Una planta que lleva años esperando su relevo
El cierre de Nissan en la Zona Franca fue un golpe duro para el tejido productivo del área metropolitana de Barcelona. La fábrica empleaba directamente a unos 2.800 trabajadores, con miles más en la cadena de proveedores. Desde entonces, las negociaciones para encontrar un sucesor industrial se han sucedido con desigual fortuna, con anuncios que tardaban en concretarse y plazos que se iban postergando. El acuerdo entre Chery y EV Motors es el paso más sólido dado hasta ahora para devolver actividad manufacturera al recinto.
La concreción del pacto no detalla aún el volumen de producción previsto ni el calendario de inicio de la actividad, datos que serán determinantes para calibrar el impacto real en el empleo de la zona.