Claves
- Los precios del arroz han caído a 0,31 euros el kilo, niveles de hace 25 años
- El impacto económico para el delta del Ebro se estima en 14 millones de euros esta campaña
- El sector pide ayudas de 600 euros por hectárea al Govern y al Ministerio de Agricultura
- Las importaciones asiáticas y el coste de los insumos se señalan como causas principales
Los cultivadores de arroz del delta del Ebro han lanzado una petición de socorro conjunta a la Generalitat y al Ministerio de Agricultura ante una crisis de precios que acumulan ya dos años y que ha llevado las cotizaciones a los niveles más bajos desde el año 2000. Con 140.000 toneladas ya cosechadas en la campaña actual y un precio de mercado de apenas 0,31 euros el kilo, el sector advierte de que la viabilidad económica del cultivo en las 21.000 hectáreas del delta está en riesgo.
La caída de rentabilidad respecto a hace dos años supera el 38%: cada hectárea cultivada genera ahora unos 900 euros menos que cuando empezaron a desplomarse las cotizaciones. En términos globales, las organizaciones del sector cifran el impacto económico negativo en cerca de 14 millones de euros para el conjunto del delta. La buena cosecha de esta temporada, similar a la media histórica, no ha servido de alivio ante unos precios tan deprimidos.
Los productores atribuyen la situación principalmente al incremento de las importaciones de arroz procedentes del sureste asiático, que han generado un exceso de oferta en el mercado europeo. A ese factor externo se añade el encarecimiento sostenido de los costes de producción, especialmente de combustibles y fertilizantes, lo que ha comprimido aún más los márgenes.
Una reclamación unitaria: 600 euros por hectárea y protección frente a las importaciones
La petición de ayudas parte de un frente unido formado por Prodelta, la Federació de Cooperatives Agràries de Catalunya (FCAC), el sindicato Unió de Pagesos y el Gremi de la Pagesia Catalana Revolta Pagesa. Los portavoces del sector reclaman una compensación de entre 10 y 12 céntimos por kilo de arroz, lo que se traduce en una ayuda de 600 euros por hectárea cosechada. Las organizaciones insisten en que la medida debe ser urgente, extraordinaria y de carácter temporal.
Josep Antoni Vidal, responsable del sector del arroz de Unió de Pagesos, resumió la situación con contundencia: aunque la producción ha sido buena en volumen, sin un precio mínimamente rentable esa producción no sirve de nada, y el dinero de las ayudas debe llegar antes de que finalice la campaña.
Más allá de la compensación económica inmediata, el sector reclama también un mayor apoyo del Govern de la Generalitat para combatir la plaga del caracol manzana, que afecta a los dos hemideltas y supone un sobrecoste adicional para las explotaciones. Asimismo, los arroceros exigen medidas de protección para las variedades autóctonas frente a importaciones que, según denuncian, no están sujetas a los mismos controles de seguridad alimentaria que rigen en la Unión Europea.
El sector recuerda que el cultivo del arroz no tiene únicamente valor agrícola: las 21.000 hectáreas en producción son determinantes para el mantenimiento ecológico del delta del Ebro, un espacio natural de primer orden. Si el arroz deja de ser rentable, advierten, las consecuencias podrían ir mucho más allá de lo económico.
Esta información se ha elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial a partir de fuentes informativas contrastables, bajo la responsabilidad editorial de El Riu.