Claves
- Más de mil identificaciones durante el operativo policial del sábado
- Ningún contenedor quemado ni comercio saqueado, a diferencia del sábado anterior
- Menores trasladados a comisaría y entregados a sus padres tras encontrarles material sospechoso
- La operación fue coordinada desde el Cecor en Sabadell con Sílvia Catà al frente
El centro de Barcelona vivió este sábado un Halloween inusualmente tranquilo gracias a un dispositivo policial de máximos desplegado por los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana para prevenir una nueva oleada de disturbios convocada por el colectivo Blocus. Más de mil identificaciones se realizaron a lo largo de la jornada, y no se registró ningún altercado de importancia ni daños materiales relevantes.
El operativo arrancó desde las tres de la tarde con filtros en los accesos al centro desde el área metropolitana: autobuses y metros fueron los primeros puntos de control, con agentes de paisano y de uniforme revisando mochilas y reteniendo a quienes portaban pasamontañas u objetos susceptibles de ser usados en saqueos. Al menos una decena de menores fueron trasladados a dependencias policiales y sus padres avisados para que acudieran a recogerlos, una medida que los agentes justificaron por el riesgo que suponía para los propios jóvenes.
La imagen del centro de la ciudad resultó llamativa por partida doble: la saturación de efectivos policiales y la ausencia de ciudadanos. La gran mayoría de comercios bajaron las persianas a partir de las cuatro de la tarde, pese a haber instalado previamente paneles de madera protectores en los escaparates. Las principales firmas de lujo del paseo de Gràcia fueron un paso más allá y vaciaron el interior de sus locales como medida de precaución adicional.
Coordinación desde Egara y respaldo judicial
Todos los dispositivos desplegados en Barcelona y en el resto de ciudades donde Blocus había anunciado convocatorias estuvieron coordinados desde el Centro de Coordinación de los Mossos (Cecor), instalado en el complejo policial de Egara, en Sabadell. Al frente de la operación se situaron la comisaria jefa Sílvia Catà, el director general de la Policía, Ferran López, y la consellera Núria Parlon. La judicatura también adoptó medidas de refuerzo para responder a una eventual avalancha de detenciones.
El precedente inmediato pesaba sobre el operativo: el sábado anterior, los disturbios habían dejado 133 detenidos, decenas de comercios saqueados y escenas de violencia que desbordaron la capacidad de respuesta policial. Ante la posibilidad de que la situación se repitiera, los Mossos habilitaron un espacio provisional para gestión de detenidos en un tramo de la calle Pau Claris, por encima de la Gran Via, aunque finalmente apenas fue necesario utilizarlo.
Entre los episodios menores de la jornada destacó el de un joven procedente de l'Hospitalet de Llobregat que, tras la incautación de su pasamontañas, reclamó a los agentes que se lo devolvieran. Los policías le instaron a regresar a casa. Los clientes del hotel Almanac, ubicado en pleno paseo de Gràcia, se vieron sorprendidos por la densidad del despliegue mientras el personal del establecimiento trataba de tranquilizarlos.
Esta información se ha elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial a partir de fuentes informativas contrastables, bajo la responsabilidad editorial de El Riu.


