El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha confirmado que el Gobierno central analiza la posibilidad de interrumpir por completo el servicio de alta velocidad en la línea Madrid-Barcelona durante las obras de renovación de su infraestructura. La medida afectaría de lleno a Lleida, que perdería durante ese período sus conexiones en AVE con Madrid, Barcelona, Girona, Zaragoza y Sevilla, entre otras ciudades.

Puente argumenta que esta fórmula, ya aplicada en Alemania, permitiría reducir el plazo de ejecución de los trabajos desde los cinco años previstos inicialmente hasta un período de entre doce y veinticuatro meses. El ministro subrayó que la interrupción no obedecería únicamente a criterios de seguridad operativa, sino también a razones de fiabilidad, puntualidad y eficiencia en la ejecución de las obras.

Alarma entre empresarios y usuarios de Lleida

El anuncio ha provocado una reacción inmediata en el tejido económico y social de Lleida. Empresarios y colectivos de usuarios de la línea han alertado de las graves consecuencias que tendría para la ciudad quedar desconectada del corredor de alta velocidad durante un período prolongado, y reclaman tanto medidas de compensación como un proceso de consenso antes de que el Gobierno adopte una decisión definitiva.

La propia escala de la afectación justifica esa alarma: Lleida es una de las ciudades medianas del corredor noreste que depende de forma estructural del AVE para sus desplazamientos de negocio, sanitarios y universitarios, y cualquier alternativa ferroviaria convencional supondría tiempos de viaje muy superiores a los actuales.

El propio ministro reconoció que es consciente de la enorme «contestación» social que generaría una decisión de esta naturaleza, lo que apunta a que el Gobierno no ha cerrado aún el debate interno sobre si llevarla finalmente adelante. No obstante, el hecho de que Puente la haya trasladado públicamente indica que la opción está siendo considerada con seriedad en el Ministerio.