Claves
- Los Mossos elevan al nivel 4 el riesgo y despliegan más de 300 agentes
- Inditex y Aristocrazy adelantan cierres al inicio de las convocatorias
- Blocus extiende las citas a ocho ciudades catalanas más allá de Barcelona
- Solo un puñado de los 130 detenidos del día 24 acabó en régimen cerrado
El centro de Barcelona amaneció este sábado con carpinteros atornillando tableros sobre los escaparates de las principales tiendas del paseo de Gràcia y la plaza de Catalunya. La imagen, inédita hace apenas dos semanas, se ha convertido en el nuevo paisaje de una ciudad que aguarda a partir de las cinco de la tarde la segunda oleada de disturbios convocada a través de canales de Telegram agrupados bajo el nombre de Blocus.
Los precedentes pesan. El pasado sábado 24 de octubre, una multitud de vándalos —la mayoría menores de edad— reventó escaparates y saqueó comercios en pleno centro de la capital catalana. Aquella noche, los Mossos d'Esquadra detuvieron a 130 personas, 76 de ellas menores, aunque solo un puñado de ellas acabó en régimen de internamiento cerrado por decisión judicial. La imagen de los detenidos en libertad pocos días después no ha contribuido precisamente a disuadir a los convocantes.
Comercios abiertos, pero blindados y con cierre anticipado
Los responsables de establecimientos como Lego, H&M, Bershka, Stradivarius o Apple optaron por mantener la persiana levantada durante la jornada, aunque con protecciones que en algunos casos impiden incluso leer el nombre de la tienda. La estrategia refleja el dilema de los negocios: cerrar supone asumir una pérdida segura, pero permanecer abiertos sin protección implica un riesgo inasumible. Empresas como Inditex y Aristocrazy —del grupo vasco Suárez— decidieron adelantar el cierre hasta las cinco de la tarde, hora de inicio de las convocatorias, en Barcelona y también en sus tiendas de Valencia, Bilbao y Madrid.
El paseo de Gràcia es la avenida comercial con los alquileres más elevados de España. La caída de facturación que arrastra este eje en las últimas dos semanas no responde solo a los saqueos directos, sino también al efecto disuasorio sobre la clientela habitual que ha optado por evitar la zona. Fuentes del sector consultadas apuntan que el doble impacto —robos más ausencia de compradores— dejará una huella significativa en las cuentas de noviembre.
Los Mossos elevan al nivel 4 el dispositivo y despliegan más de 300 efectivos
La Policía de la Generalitat no recomendó el cierre preventivo de los establecimientos, pero sí elevó el nivel de riesgo de alteración del orden público hasta el escalón más alto de su escala de planificación, el nivel 4. El operativo, que comenzó a las tres de la tarde —dos horas antes de las primeras concentraciones—, movilizó más de 300 agentes en la ciudad. El contraste con el fin de semana anterior, cuando los efectivos disponibles fueron rebasados por los acontecimientos, explica el refuerzo extraordinario.
Las convocatorias de Blocus no se limitan esta vez a Barcelona. Los canales de Telegram han extendido las citas a Badalona, Igualada, Mataró, Terrassa y Gavà, además de Lleida y a varias ciudades girondinas como Girona, Figueres y Platja d'Aro, lo que obliga a distribuir recursos policiales en un territorio mucho más amplio.
Illa reivindica la Castanyada y advierte de consecuencias judiciales
El president de la Generalitat, Salvador Illa, publicó un mensaje en redes sociales asegurando que los Mossos estaban «preparados» para afrontar la jornada. Paralelamente, recordó que los detenidos del sábado 24 ya están respondiendo ante la justicia y advirtió de que quienes acudan a saquear correrán la misma suerte. Illa añadió que «nadie es culpable por su origen», en respuesta explícita al discurso de la ultraderecha sobre el perfil de los participantes en los disturbios de la semana pasada.
La gestión del Govern durante el primer episodio no estuvo exenta de críticas: el dispositivo inicial se mostró insuficiente para contener los altercados, y el reducido número de internados entre los menores detenidos generó cuestionamientos sobre la respuesta judicial y policial. El refuerzo de este sábado es, en buena medida, una respuesta directa a esas deficiencias.