El centro de Barcelona amaneció este domingo visiblemente dañado tras una noche en la que cientos de jóvenes, inspirados en las protestas estudiantiles que llevan semanas convulsionando Francia, desataron una oleada de disturbios, saqueos e incendios de barricadas en pleno corazón de la ciudad. Los Mossos d'Esquadra contabilizaron 128 detenidos —cifra sin precedentes en jornadas de este tipo—, 23 establecimientos saqueados o vandalizados y 14 agentes heridos, cuatro de ellos de gravedad.

Este domingo, la actividad comercial intentaba retomarse con dificultad entre escaparates reventados, persianas abolladas y suelos cubiertos de cristales rotos. El eje que va desde Pelayo hasta Ronda Universidad, uno de los más concurridos del centro, concentraba buena parte de los daños visibles. La acampada por la vivienda que ocupa el centro de la plaza de Catalunya permaneció ajena a los incidentes, pero los negocios de su entorno inmediato pagaron el precio de la noche anterior.

Una terraza incendiada y una dependienta atrapada bajo el asedio

El café Zúrich, establecimiento histórico en una de las esquinas más transitadas de la plaza de Catalunya, fue uno de los escenarios directos de los altercados. Los grupos violentos prendieron fuego a parte de su terraza y utilizaron las sillas como proyectiles contra los agentes. Este domingo ha podido reabrir, aunque con un mobiliario muy mermado. Su responsable de turno ya ha recibido instrucciones claras para lo que pueda venir: ante cualquier nueva señal de disturbio, retirar de inmediato todo el material exterior al interior del local.

A pocos metros, el panorama era más grave. La tienda de Vodafone presentaba el escaparate completamente destrozado y el interior prácticamente vacío, con cajas esparcidas por el suelo. La joyería Pandora, a su lado, mostraba daños similares. En el estanco contiguo, una empleada que prefirió no dar su nombre real relató cómo su compañera, que cubría el turno de tarde, tuvo que parapetarse dentro del establecimiento mientras los asaltantes intentaban forzar la entrada. Acabó llamando a la policía y a un conocido para que la ayudara a salir. Por fortuna, los saqueadores optaron por objetivos de mayor rendimiento económico en los locales vecinos, y el estanco no llegó a ser penetrado.

El sector comercial acusa a las administraciones de falta de previsión

La respuesta del tejido comercial organizado ha sido dura. El Gremi de Restauració de Barcelona publicó este domingo un comunicado en el que atribuye lo ocurrido a una valoración errónea del riesgo y a un despliegue policial insuficiente, máxime cuando la convocatoria llevaba días circulando en redes sociales y era ampliamente conocida. La entidad denunció además que ninguna administración contactó con sus representantes para alertarles de la situación ni para interesarse por los trabajadores que quedaron atrapados en sus negocios durante los altercados. El gremio exige que sea el Ayuntamiento quien asuma inicialmente los costes de reparación, para reclamarlos después a los responsables de los daños.

En la misma línea, Elvira García, directora de Barcelona Oberta —que representa a los principales ejes comerciales del centro—, reclamó una actuación policial más contundente y advirtió de que los indicios apuntan a que episodios similares podrían repetirse en los próximos días. El miedo a un nuevo sábado es el denominador común entre dependientes, hosteleros y propietarios de la zona.

El alcalde Jaume Collboni salió al paso de las críticas defendiendo la actuación de los Mossos y argumentando que la rapidez con la que evolucionaron los disturbios dificultó una respuesta más anticipada. Anunció que el Ayuntamiento se personará como acusación en los procedimientos judiciales abiertos y que tanto el consistorio como la Generalitat estudiarán fórmulas de apoyo económico para los negocios afectados. Las críticas del sector, sin embargo, apuntan a algo que el alcalde no respondió directamente: si la convocatoria era pública desde días antes, la ausencia de un dispositivo preventivo adecuado es difícil de justificar.