Claves
- 128 detenidos en Barcelona, más de la mitad menores, por los saqueos del sábado
- Feijóo viaja a Barcelona el miércoles con García Albiol para capitalizar el debate sobre seguridad
- Illa promete identificar a organizadores e implicar a los padres de los menores en las consecuencias
- Rufián insinúa una 'operación de Estado' sin aportar ningún dato que lo sustente
Alberto Núñez Feijóo estará el miércoles en Barcelona junto al candidato del PP por la circunscripción barcelonesa, Xavier García Albiol, en una visita que el partido ha enmarcado expresamente en la solidaridad con los vecinos y comerciantes afectados por los disturbios del sábado. La jornada de pillaje y destrozos en el centro de la capital catalana se saldó con 128 detenidos, más de la mitad menores de edad, después de que una convocatoria difundida a través de redes sociales derivara en saqueos y daños generalizados.
El presidente del PP no esperó a su llegada a la ciudad para fijar posición. Desde Salamanca, donde presentó ayer los cabezas de lista del partido para las 52 circunscripciones españolas de cara al 29-N, Feijóo apuntó directamente a la izquierda como responsable del clima de violencia que, a su juicio, se está extendiendo por varias ciudades españolas. Además de Barcelona, citó los altercados registrados la semana pasada en A Coruña, tras un acto de Santiago Abascal, y la manifestación pacífica de Ceuta como contraste de lo que denominó el «ejemplo de civismo» frente a la «barbarie» vivida en la Ciudad Condal.
Feijóo liga los disturbios a una estrategia de desestabilización del PSOE
El argumento del líder del PP fue más allá de la condena de los hechos concretos. Feijóo construyó un relato en el que vinculó los episodios violentos —en sus palabras, desde Ceuta hasta Barcelona pasando por Coruña y Madrid— con una intención deliberada de quienes, según él, «saben que van a perder» las elecciones y estarían «resistiéndose a abandonar el poder con violencia». Señaló al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al afirmar que «está jugando con fuego» y reprochó al PSOE abordar la cuestión «con la boca pequeña», mientras acusó a cargos de la «izquierda radical» de justificar la tensión en la calle.
García Albiol, presentado en el acto de Salamanca como referente del PP en materia de seguridad por su gestión al frente de la alcaldía de Badalona, será el anfitrión de esa visita. El perfil elegido para acompañar a Feijóo no es casual: el PP quiere trasladar el debate sobre orden público al primer plano de la campaña electoral, y Barcelona es el escenario idóneo para ello.
Illa exige responsabilidades e involucra a los padres de los menores detenidos
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, respondió desde Tarragona con un mensaje de firmeza institucional. El socialista prometió identificar a todos los participantes en los disturbios y esclarecer quién los organizó, y fue más allá al incluir explícitamente a los padres de los menores implicados entre quienes deberán asumir consecuencias. «No habrá impunidad», dijo, y recomendó a las familias que supervisen las actividades de sus hijos. Illa apeló a la imagen de una Catalunya «que construye» frente a quienes, en sus palabras, solo destruyen el espacio público.
Desde Vox, el secretario general Ignacio Garriga, que participó en un acto en Zaragoza, centró su crítica en la procedencia de los detenidos y denunció el «silencio» tanto de la Generalitat como del Gobierno central. Garriga advirtió de que lo ocurrido el sábado podría dejar de ser excepcional si no hay un cambio político el 29 de noviembre, y utilizó los disturbios como palanca para movilizar a su electorado.
La respuesta más llamativa llegó desde Esquerra Republicana. El candidato republicano al Congreso, Gabriel Rufián, insinuó que los altercados podrían responder a una «operación de Estado» diseñada para desestabilizar gobiernos progresistas, y reclamó una investigación exhaustiva. La hipótesis, lanzada sin respaldo en ningún dato concreto, choca con la versión de los Mossos d'Esquadra, que investigan una convocatoria viral en redes sociales sin apuntar por ahora a ningún actor político organizado detrás de los saqueos.