Claves
- Tres menores detenidos en Sant Sadurní d'Anoia, Valencia y Lleida por su vinculación a Blocus
- Los arrestados administraban canales digitales para organizar y difundir los altercados
- La investigación policial se extiende más allá de Catalunya
- Los detenidos son menores de edad, lo que abre interrogantes sobre redes de captación adultas
La oleada de detenciones relacionadas con los canales de agitación de Blocus continúa sumando arrestados. La policía ha detenido a un menor de edad en Sant Sadurní d'Anoia —localidad del Alt Penedès, en la provincia de Barcelona— como presunto responsable de gestionar uno de esos canales digitales utilizados para coordinar y animar a participar en los disturbios que sacudieron varias ciudades catalanas. La operación se enmarca en una investigación más amplia que ha llevado a otros dos arrestos simultáneos: un menor en Valencia y otro en Bellmunt d'Urgell, en las inmediaciones de Lleida.
Los tres detenidos son menores de edad y comparten un mismo perfil en la investigación: su implicación no habría sido en primera línea de los altercados, sino en la creación y administración de canales de comunicación —presumiblemente a través de aplicaciones de mensajería— destinados a movilizar participantes y difundir consignas para los enfrentamientos. Esta forma de agitación digital se ha convertido en uno de los focos principales de la investigación policial desde que comenzaron los disturbios atribuidos al movimiento Blocus.
Menores al frente de la organización digital de los altercados
El hecho de que los tres nuevos detenidos sean menores de edad añade una dimensión nueva al caso y plantea interrogantes sobre las redes de captación y el papel que los adultos del entorno de Blocus pudieran haber tenido en su implicación. Las fuerzas de seguridad han extendido la investigación más allá de Catalunya, lo que evidencia que la estructura organizativa de estos canales tenía alcance territorial en otras comunidades autónomas.
El arresto en Bellmunt d'Urgell, municipio rural de la comarca de la Noguera, subraya que la actividad de agitación digital no se concentraba únicamente en las grandes ciudades, sino que contaba con ramificaciones en poblaciones pequeñas. En conjunto, la investigación apunta a una red descentralizada de administradores de canales que operaban en paralelo para amplificar la convocatoria de disturbios en distintos puntos del territorio.