Claves
- Los simulacros del ERTMS podrían haber interferido en el sistema LZB antes del accidente
- El tren circulaba entre 160 y 200 km/h según el primer informe pericial
- La investigación busca determinar si el fallo fue técnico, humano o combinado
- La gestión de Adif y el Ministerio de Transportes, bajo escrutinio
La investigación del accidente-de-tren" class="ia-tag-link">accidente de tren de Urda (Toledo) ha abierto una nueva línea de indagación centrada en los trabajos técnicos que se llevaban a cabo en la infraestructura ferroviaria durante las semanas previas al siniestro. Según han apuntado fuentes cercanas a la investigación, los simulacros nocturnos realizados para la implantación del sistema europeo de control ferroviario ERTMS podrían haber contribuido a agravar los fallos del sistema LZB, el mecanismo de seguridad que debía estar operativo en ese tramo de la línea de alta velocidad.
El ERTMS es el estándar europeo llamado a sustituir a los sistemas de control nacionales, entre ellos el LZB alemán que opera en varios corredores de la red española de alta velocidad. La coexistencia de ambos sistemas durante el periodo de transición y las pruebas necesarias para la puesta en marcha del nuevo generan escenarios técnicos complejos que, al parecer, centran ahora buena parte de la atención de los peritos.
La velocidad del convoy y el estado del sistema de control, claves del siniestro
Un primer informe pericial, recogido por varios medios de comunicación, sitúa la velocidad del tren en el momento del accidente entre los 160 y los 200 kilómetros por hora, una horquilla que los investigadores cruzan con los registros del sistema de señalización para determinar si el LZB funcionó con normalidad, si lo hizo de forma defectuosa o si directamente no estaba activo en el instante crítico. La respuesta a esa pregunta es determinante para establecer si el origen del accidente fue un error humano, un fallo técnico o una combinación de ambos factores.
El LZB es un sistema de control automático que, en condiciones normales, limita la velocidad del tren e interviene de forma autónoma si el maquinista supera los parámetros establecidos. Que un convoy circulara por encima de los límites permitidos sin que el sistema actuara es la pregunta que vertebra la investigación judicial en curso. La hipótesis de que las pruebas del ERTMS hubieran podido interferir o degradar temporalmente el funcionamiento del LZB añade una dimensión técnica y, eventualmente, de responsabilidad institucional que las autoridades deberán esclarecer.
El accidente de Urda provocó víctimas mortales y heridos, y desató un intenso debate sobre el estado real de la infraestructura ferroviaria española y los plazos de modernización de sus sistemas de seguridad. La gestión de Adif y la supervisión ejercida por el Ministerio de Transportes han quedado en el centro de ese debate, con preguntas sin responder sobre quién autorizó los trabajos nocturnos, bajo qué condiciones se realizaron y si se garantizó en todo momento la seguridad de los trenes en circulación durante ese periodo de pruebas.