La dirección de Junts mantiene abierta la búsqueda de un candidato alternativo a Jordi Martí Galbis para las próximas elecciones municipales de Barcelona, a pesar de que el actual líder del grupo municipal ganó las primarias celebradas en junio. Fuentes internas del partido reconocen que los sondeos se centran en empresarios y líderes patronales, y advierten de que, si alguno acepta, no dudarán en pedirle a Martí que dé un paso al lado.

El malestar de la cúpula posconvergente hacia Martí tiene su raíz en su negativa a retirarse cuando Carles Puigdemont y el resto de la dirección le solicitaron, antes incluso de convocarse las primarias, que cediera el espacio a Josep Rius, diputado en el Parlament, portavoz nacional del partido y concejal en el consistorio barcelonés. Martí rechazó esa petición y también, según la misma fuente, ofertas de incorporación a empresas privadas —concretamente Prosegur e Indra— que la dirección habría negociado para apartarle de la candidatura.

Una carrera de obstáculos que empezó con la retirada de Trias

El punto de partida de esta pugna interna fue el anuncio del exalcalde Xavier Trias de que no seguiría como concejal de la oposición. El partido emprendió entonces una búsqueda de un perfil externo de alto impacto —llegaron a sondear al expresidente de la Generalitat Artur Mas y al fundador de Mediapro y presidente de Femcat, Tatxo Benet—, pero ninguno aceptó. Eso colocó a Rius como primera opción de la dirección, con el respaldo explícito de Puigdemont, de quien fue jefe de prensa.

Rius, sin embargo, condicionó su candidatura a que existiera consenso interno y a no tener que enfrentarse a su propio jefe en el consistorio. Ante la negativa de Martí a retirarse, acabó publicando en redes sociales una carta de renuncia a la puja. La dirección se vio entonces obligada a convocar unas primarias que, según reconocen fuentes internas, resultaron «lamentables». Martí se impuso a tres contrincantes —la diputada en el Congreso Pilar Calvo, la diputada en el Parlament Glòria Freixa y el abogado Jaume Alonso-Cuevillas—, aunque los tres juntos superaron su cómputo de votos.

Un plan B que acumula incógnitas

Si la búsqueda de un candidato externo vuelve a quedar en nada, el escenario alternativo que maneja Junts pasa por incluir a Rius en un puesto destacado de la lista y reservarle el liderazgo del grupo municipal en caso de mal resultado y dimisión posterior de Martí. Una hoja de ruta que, de momento, tiene más agujeros que certezas: no está acordado qué umbral constituye un mal resultado, ni está garantizada la dimisión de Martí si se produce, ni se sabe si Rius aceptará formar parte de la candidatura.

Ambos mantuvieron una primera conversación a instancias del propio Rius, que quería saber si el actual candidato contaba con él para las listas. Martí no se ha pronunciado, y fuentes de su entorno recuerdan que la confección de las listas ha correspondido históricamente al candidato, no a la dirección del partido.

Mientras tanto, Martí trabaja su campaña desde el pasado verano con la vista puesta en competir por la segunda posición con ERC y en explorar si el bloque de derechas logra sumar mayoría en el Ayuntamiento. El partido le incluye en todos los actos públicos en Barcelona y, al menos en apariencia, le ofrece respaldo pleno.