Pedro Sánchez y su Gobierno han decidido no asistir al funeral por las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), una ceremonia religiosa que oficirá el arzobispo de Toledo y a la que sí acudirán el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y la vicesecretaria de Sanidad y Política Social del Partido Popular.

La ausencia del presidente del Gobierno y de sus ministros en el acto de despedida a las víctimas ha generado malestar entre los afectados y sus familias, así como críticas desde la oposición, que consideran que la máxima representación institucional del Estado debería estar presente en un momento de duelo colectivo de esta envergadura.

García-Page representa a las instituciones regionales junto al PP

El presidente autonómico, el socialista Emiliano García-Page, sí ha confirmado su asistencia, distanciándose así de la postura adoptada por la dirección nacional de su propio partido. Junto a él, el Partido Popular estará representado a través de su vicesecretaria de Sanidad y Política Social, subrayando la presencia de la principal fuerza de la oposición en un acto al que el Ejecutivo central ha dado la espalda.

El funeral, que se celebrará con carácter religioso bajo la presidencia del arzobispo de Toledo, congregará a familiares y allegados de las víctimas del siniestro ferroviario, uno de los accidentes de mayor gravedad registrados recientemente en la red de trenes española. La decisión del Gobierno de no enviar representación ministerial al acto contrasta con la respuesta institucional habitual ante tragedias de esta naturaleza.

Desde el entorno del Ejecutivo no se han ofrecido explicaciones públicas sobre los motivos de la ausencia, lo que ha alimentado aún más la indignación de quienes esperaban un gesto de acompañamiento por parte del Gobierno de la nación hacia las familias afectadas.