Claves
- Abascal defiende repatriaciones individualizadas, no deportaciones masivas
- Vox descarta reformas constitucionales en la próxima legislatura
- El líder de Vox muestra recelos ante la estrategia electoral del PP
- Abascal denuncia posible fraude con la ley de Nietos, paralizada por el Tribunal Supremo
Santiago Abascal ha precisado que cualquier proceso de repatriación de inmigrantes en situación irregular deberá llevarse a cabo «caso a caso», dentro del marco del Estado de derecho, descartando lo que él mismo calificó de «éxodo gigantesco» por carretera. El líder de Vox lo explicó en una entrevista durante la campaña electoral en Mallorca, donde su equipo se encontraba siguiendo de cerca los incidentes registrados en varios actos del partido.
En materia migratoria, Abascal distinguió entre tres colectivos: los inmigrantes en situación irregular, que serían objeto de repatriación; quienes delinquen, independientemente de su situación legal, para que cumplan condena en sus países de origen; y quienes residen en España sin trabajar y perciben prestaciones sociales, a quienes englobó bajo el concepto de «remigración». Subrayó que todo ese proceso debe ser «individualizado y sostenido», y no una deportación masiva.
Sin cambios constitucionales ni reparto de carteras por ahora
Abascal fue tajante al afirmar que su partido no contempla reformas constitucionales en la próxima legislatura. «La urgencia nacional es desalojar a este gobierno y cambiar las políticas de abuso fiscal, sobrerregulación e invasión migratoria», declaró, insistiendo en que eso, y no ningún cambio en la Carta Magna, es el objetivo prioritario de Vox si accede al poder.
Preguntado por una eventual entrada en el gobierno si el PP obtiene mayoría suficiente, eludió concretar. Afirmó que las urnas marcarán el camino y que Vox se presenta «a la presidencia, no a la vicepresidencia», pero descartó que el partido esté «perdiendo un segundo en repartir carteras». En paralelo, reconoció que existen negociaciones con el PP para asegurarse una mayoría en el Senado, aunque se negó a detallar el estado de esas conversaciones.
Recelos hacia Feijóo y denuncia de posible fraude electoral
El candidato de Vox mostró sus reservas respecto a la estrategia del PP, advirtiendo de que el partido de Alberto Núñez Feijóo podría estar más interesado en debilitar a Vox que en garantizar el cambio de gobierno. «Me preocupa que el PP entienda estas elecciones como una competición con Vox», afirmó, en alusión al riesgo de repetir el fracaso de la derecha en las elecciones de 2023.
Abascal también denunció lo que denominó un intento de fraude a través de la llamada ley de Nietos, cuya aplicación ha sido paralizada por el Tribunal Supremo. Argumentó que el voto de ciudadanos iberoamericanos con ascendencia española podría haberse dirigido estratégicamente a provincias pequeñas para alterar el resultado electoral.
En cuanto a Catalunya, el líder de Vox afirmó defender la «identidad catalana amenazada por el califato islámico», una formulación que utilizó para justificar su posición en materia de inmigración e islam en el territorio catalán. Su agenda económica incluyó los habituales llamamientos a la rebaja fiscal y la desregulación, con mención explícita a autónomos y pymes como colectivos perjudicados por la política del actual ejecutivo.
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