Claves
- La Aitat pide circular a 40 km/h al pasar del LZB al sistema de respaldo BSL
- El informe se emite de forma urgente, con la investigación del accidente de Urda aún abierta
- Los protocolos actuales de los centros de control no contemplan con claridad esta transición
- El Ministerio de Transportes no ha formalizado aún esta medida como protocolo obligatorio
La Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes Ferroviarios (Aitat) ha reclamado este sábado que los trenes circulen a un máximo de 40 kilómetros por hora —la denominada marcha a la vista— cuando deban pasar del sistema de señalización LZB al sistema de respaldo BSL por una anomalía técnica. La recomendación llega mientras la investigación sobre el accidente de Urda, en el que murieron 69 personas, permanece abierta y faltan varios meses para su conclusión.
El organismo, del que depende la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), ha publicado un informe específico sobre esta cuestión antes de que concluya la investigación principal, una decisión que refleja la urgencia que sus técnicos atribuyen al asunto. La Aitat sostiene que el accidente de Urda evidenció la necesidad de revisar los procedimientos aplicables a esa transición entre sistemas y de evaluar los riesgos que lleva aparejados, y considera imprescindible una medida provisional que refuerce la seguridad mientras circulen trenes en esas condiciones.
Qué falla en la transición entre LZB y BSL
Cuando el sistema LZB —o ERTMS, en su variante europea— sufre una anomalía y obliga a operar mediante el BSL, los centros de control de circulación (CRC) deben comprobar y regularizar la posición de todos los trenes que ya están en la línea antes de autorizar la reanudación del servicio. La Aitat sostiene que los protocolos actuales de esos centros no establecen con suficiente claridad qué actuaciones deben llevar a cabo los responsables de circulación en ese momento ni en qué condiciones exactas puede darse luz verde a que los trenes vuelvan a moverse.
El informe exige, por ello, revisar y adaptar esos protocolos para que contemplen de forma específica esta situación, así como analizar los riesgos concretos que pueden surgir durante el proceso de transición. Hasta que ese análisis no esté completado y los procedimientos no estén actualizados, la Aitat pide que cualquier reanudación tras un fallo del LZB se realice en marcha a la vista, es decir, a una velocidad que permita al maquinista detener el tren ante cualquier obstáculo visible.
Un sector unido frente a la inacción del Ministerio
La posición de la Aitat no es nueva en el sector: maquinistas, sindicatos, operadoras ferroviarias —incluida Renfe— y las propias empresas que gestionan la infraestructura ya habían expresado antes esta misma petición. Sin embargo, el Ministerio de Transportes, dirigido por Óscar Puente, no ha adoptado hasta ahora los pasos necesarios para convertir esa recomendación en un protocolo de obligado cumplimiento. La coincidencia de todos estos actores en la misma demanda, reforzada ahora por el organismo investigador oficial, aumenta la presión sobre el departamento para que actúe antes de que concluya la investigación formal.
Esta información se ha elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial a partir de fuentes informativas contrastables, bajo la responsabilidad editorial de El Riu.


