El convoy de alta velocidad de Iryo que colisionó con un AVE en el término municipal de Urda, en la provincia de Toledo, había sido sometido a una revisión técnica integral apenas dos días antes del siniestro. Según confirmó el propio operador a la agencia EFE, el servicio 6076 pasó por las instalaciones del taller de Santa Catalina, en Madrid, el 26 de octubre, superando todos los controles previstos, incluidos los correspondientes a los sistemas de señalización embarcados.

La empresa insiste en que la unidad se hallaba en condiciones técnicas correctas en el momento del accidente. Sin embargo, esta circunstancia no ha reducido la gravedad de los interrogantes que rodean a la tragedia: al menos 69 personas perdieron la vida cuando un tren de AVE embistió al convoy de Iryo, en lo que se perfila como uno de los accidentes ferroviarios más graves registrados en España.

El fallo del sistema LZB, en el centro de la investigación técnica

La Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes (AITAT) ha elaborado un informe preliminar que apunta a la desconexión repentina del sistema de protección en vía LZB como el posible origen de la cadena de fallos que desembocó en la colisión. Según ese documento, tras el apagón de este sistema de seguridad se sucedieron una serie de contingencias que no fueron resueltas a tiempo, incluyendo lo que los peritos describen como instrucciones y actuaciones erráticas que impidieron detener el convoy que circulaba por detrás.

Una de las cuestiones que los investigadores tratan de dilucidar es por qué los mecanismos redundantes de bloqueo, habituales en una línea de alta exigencia tecnológica, no evitaron que dos trenes coincidieran en el mismo tramo de vía tras el fallo electrónico. El papel de los puestos de mando y las órdenes que estos transmitieron durante la anomalía resultan prioritarios para determinar si los protocolos de emergencia fallaron de forma sistémica o si hubo decisiones operativas inadecuadas en un momento crítico.

Secreto de sumario en el juzgado de Orgaz

En el plano judicial, el Tribunal de Instancia de Orgaz lleva las diligencias bajo estricto secreto de sumario mientras trata de establecer si concurren responsabilidades penales en el desenlace del accidente. La investigación judicial y la técnica de la AITAT discurren en paralelo, aunque con objetivos distintos: la primera busca depurar responsabilidades individuales o institucionales, mientras que la segunda aspira a identificar los fallos del sistema para evitar que puedan repetirse.