Un giro inesperado en una de las negociaciones urbanísticas más enquistadas de Barcelona en las últimas décadas. La Junta Constructora de la Sagrada Família anunció este martes, por primera vez de forma explícita, que la construcción de la escalinata monumental del templo podría llevarse a cabo con el derribo de un único inmueble: el edificio propiedad de Núñez i Navarro situado en la calle Mallorca. Así lo expresó en rueda de prensa el director general de la institución, Xavier Martínez, quien subrayó que ese sería el único requisito para poder completar el proyecto.

La declaración supone un cambio de posición relevante. Hasta ahora, la posibilidad de ejecutar la escalinata —elemento esencial para que el conjunto arquitectónico de Gaudí quede acabado según el proyecto original— se asociaba a afecciones sobre un número mayor de edificios, lo que complicaba cualquier acuerdo con los propietarios y convertía la negociación en un asunto de geometría imposible. Reducir el radio de demolición a un único inmueble estrecha considerablemente el perímetro del conflicto.

El papel clave del edificio de Núñez i Navarro

El inmueble señalado pertenece al grupo inmobiliario Núñez i Navarro y ocupa un tramo de la manzana del Eixample que, según la Junta Constructora, es incompatible con la ejecución de la escalinata tal como figura en los planos del proyecto. Martínez indicó que, además del derribo de ese edificio, sería necesario el traslado de los vecinos afectados, aunque no precisó en qué condiciones ni en qué plazos se plantearía esa operación.

La Sagrada Família lleva años tratando de despejar el entorno inmediato del templo para dar cumplimiento a los compromisos adquiridos con el Ayuntamiento de Barcelona a cambio de la licencia de obras, otorgada en 2019 tras décadas de construcción sin permiso municipal. Esa licencia incluía acuerdos sobre la transformación del espacio público circundante, entre ellos la creación de nuevos accesos peatonales y la reordenación de la movilidad en el barrio del Gràcia y el Eixample.

Una negociación de décadas con varios frentes abiertos

El expediente urbanístico que rodea la terminación del templo es uno de los más complejos que ha gestionado Barcelona en tiempos recientes, con implicaciones para vecinos, propietarios privados, el Ayuntamiento y la propia Junta Constructora. La posibilidad de acotar la afectación a un solo edificio, si se confirma técnica y jurídicamente viable, podría desbloquear conversaciones que hasta ahora no encontraban punto de encuentro. El siguiente paso dependerá de la respuesta del grupo Núñez i Navarro y de la posición que adopte el consistorio ante esta nueva formulación del problema.