Una de las conclusiones más llamativas de los últimos resultados del informe PISA —que los estudiantes de familias acomodadas habrían perdido más nivel que los alumnos en situación de vulnerabilidad— podría no ser cierta. Investigadores del centro de políticas económicas de Esade, EsadecPol, junto con el equipo del Innovamat Research Lab han identificado un error en el análisis estadístico de la OCDE que invalida ese hallazgo.

La propia organización internacional había presentado este resultado como un «nuevo fenómeno» y una «sorpresa», subrayando que marcaba una ruptura con las tendencias históricas en desigualdad educativa. Sin embargo, según los investigadores que han revisado la metodología, esa brecha aparente entre grupos socioeconómicos no refleja una realidad empírica sino un fallo en el tratamiento de los datos.

Un error que afecta a las conclusiones sobre desigualdad educativa

El hallazgo tiene una relevancia que va más allá de la corrección técnica: las políticas educativas en numerosos países, incluida España, han comenzado a debatirse o diseñarse tomando como referencia los patrones de desigualdad que PISA 2022 describía. Si la caída diferencial por nivel socioeconómico es, en realidad, un artefacto estadístico, el diagnóstico sobre quiénes han perdido más aprendizajes tras la pandemia quedaría sin la base empírica que se le atribuía.

Esade y Innovamat han trasladado sus conclusiones a la OCDE, aunque por el momento no hay pronunciamiento público de la organización al respecto. La revisión pone de relieve la importancia de que los grandes informes internacionales que condicionan agendas educativas nacionales estén sometidos a escrutinio externo independiente, algo que en este caso ha correspondido a instituciones catalanas de investigación.