Claves
- Illa propone prohibir la IA en escuelas catalanas hasta los 14 años
- El president vincula la medida al fomento de la lectura
- Las pantallas generan adicción, según el president de la Generalitat
- La propuesta carece aún de concreción normativa y técnica
El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha planteado prohibir el uso de la inteligencia artificial en los centros educativos catalanes hasta que los alumnos cumplan 14 años. La propuesta, que sitúa a Illa en sintonía con una corriente creciente en Europa favorable a limitar la tecnología en las aulas de primaria y primer ciclo de secundaria, parte de la convicción de que las pantallas generan dependencia y de que la prioridad pedagógica debe ser el fomento de la lectura entre las nuevas generaciones.
La posición del president no es un capricho aislado. En los últimos años, países como Suecia o Francia han impulsado restricciones similares al uso de móviles y dispositivos digitales en las escuelas, respaldados por evidencia científica que alerta sobre el impacto negativo de la sobreexposición tecnológica en el desarrollo cognitivo y la concentración de los niños. En ese contexto, la iniciativa de Illa recoge un debate que ya lleva tiempo instalado entre pedagogos, psicólogos y familias.
La lectura como alternativa al mundo digital
El president ha subrayado que su apuesta no es simplemente restrictiva, sino que lleva aparejado un compromiso activo con la lectura como herramienta de aprendizaje y formación del pensamiento crítico. Desde su óptica, reducir la presencia de la IA y las pantallas en las etapas más tempranas de la escolarización no supone dar la espalda a la modernidad, sino garantizar que los fundamentos educativos se asienten antes de incorporar herramientas que, mal gestionadas, pueden interferir en ellos.
La propuesta, no obstante, plantea interrogantes prácticos de calado. La inteligencia artificial está ya integrada en numerosas plataformas educativas digitales que utilizan hoy los propios centros de la red pública catalana, y su delimitación concreta —qué herramientas quedarían afectadas y cuáles no— exigirá una definición técnica y normativa precisa que el Govern aún no ha concretado públicamente. Tampoco se ha especificado si la medida afectaría por igual a la red concertada y a los centros privados.
El debate sobre la edad adecuada para introducir la IA en el aula es, en todo caso, legítimo y necesario. Lo que la sociedad catalana tiene derecho a exigir es que la propuesta vaya acompañada de un plan educativo coherente, con recursos para los docentes y criterios claros, y no quede en una declaración de intenciones sin traducción normativa efectiva.
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