Un secuestro de manual tuvo lugar en la autopista AP-7 cuando un grupo de cinco hombres, vestidos con uniformes que imitaban los de los Mossos d'Esquadra, interceptaron a su víctima en plena vía, la hirieron y se la llevaron consigo. El cuerpo policial catalán ha abierto una investigación urgente para localizar a los autores y esclarecer el alcance del operativo criminal.

La sofisticación del modus operandi llama poderosamente la atención: los presuntos secuestradores no improvisaron. Portaban uniformes del cuerpo policial autonómico, lo que les permitió simular una intervención policial legítima y reducir a la víctima sin levantar alarma inmediata entre los testigos que pudieran encontrarse en el entorno de la autopista. La herida infligida antes del traslado forzoso apunta a que la víctima opuso resistencia o que los agresores recurrieron a la violencia como parte del protocolo de intimidación.

Investigación abierta para localizar a los cinco sospechosos

Los Mossos d'Esquadra trabajan para identificar y detener a los cinco individuos implicados. La suplantación de agentes de la autoridad constituye, por sí sola, un delito grave que se suma a los cargos de secuestro y lesiones. El uso de uniformes policiales falsificados o sustraídos es un elemento que los investigadores tratarán de rastrear para tirar del hilo y determinar si existe una organización detrás del golpe.

El hecho de que el incidente se produjera en una autopista de gran tráfico como la AP-7 revela una audacia y una planificación poco habituales en este tipo de crímenes, y plantea interrogantes sobre los recursos y la coordinación de los que disponía el grupo. La elección del escenario —una vía rápida donde los conductores difícilmente se detienen ante lo que parece un control policial— formaba parte del engaño.