El catalán ha quedado prácticamente desplazado como lengua de comunicación entre los jóvenes que practican deporte y actividades de ocio en Barcelona. Según un estudio piloto elaborado por el Institut d'Estudis Catalans (IEC) sobre 14 entidades deportivas y de ocio municipales de la capital, apenas un 11% de las conversaciones entre jóvenes se producen exclusivamente en catalán, mientras que el castellano domina con un 76% de los intercambios. El 13% restante corresponde a usos bilingües.

Los datos son especialmente llamativos si se comparan con los patrones de uso entre los monitores de esas mismas entidades. En ese colectivo adulto, el porcentaje de quienes conversan exclusivamente en catalán asciende al 32%, lo que evidencia una brecha generacional significativa: cuanto más joven es el hablante, menor es la presencia del catalán en los contextos informales y lúdicos.

Una fractura que va más allá del ámbito escolar

El estudio del IEC pone de manifiesto que el problema de la transmisión lingüística no se limita al aula. Los entornos de ocio y práctica deportiva —espacios donde el uso de la lengua es completamente espontáneo y no regulado— muestran una hegemonía del castellano entre la juventud barcelonesa que no puede atribuirse únicamente a la composición demográfica de la ciudad. Barcelona concentra una población diversa, pero la tendencia revela que, incluso en entidades municipales donde los monitores mantienen una presencia notable del catalán, esa dinámica no se traslada a los propios jóvenes.

El hecho de que el estudio se haya realizado sobre entidades municipales añade un elemento de reflexión institucional relevante: son espacios gestionados o vinculados al Ayuntamiento de Barcelona, donde cabría esperar políticas activas de fomento del catalán. Que en ese marco controlado el catalán entre jóvenes no supere el 11% ofrece una medida concreta del alcance real de esas políticas.

El IEC presentó este trabajo como un estudio piloto, lo que sugiere que se trata de una primera aproximación metodológica a una realidad que, hasta ahora, carecía de datos sistemáticos en el ámbito del ocio y el deporte juvenil. La muestra de 14 entidades no permite extrapolar cifras definitivas al conjunto de la ciudad, pero sí establece una referencia preocupante sobre la vitalidad del catalán en los contextos informales donde las lenguas se consolidan o se pierden de verdad.