La Guardia Civil desplegó este jueves una operación de registros simultáneos en varios puntos de España en el marco del caso Koldo, con seis detenciones como resultado inmediato. Entre los arrestados figuran Cristian Corvillo, militante del PSOE y antiguo chófer de Pedro Sánchez durante las primarias del partido en 2017, y Andrea de la Torre, pareja sentimental del exministro José Luis Ábalos. Torre fue detenida en el propio domicilio de Valencia de Ábalos, que también fue objeto de registro.

La operación la ejecutó la Unidad Central Operativa (UCO) a raíz de una pieza separada de carácter secreto abierta por el juez Ismael Moreno, titular del Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional e instructor del caso, con la colaboración de la Fiscalía Anticorrupción. Las pesquisas apuntan a presuntos amaños en contratos públicos del Ministerio de Transportes, así como a adjudicaciones relacionadas con material sanitario y obra pública de Adif.

Corvillo: vínculos con Aldama y Koldo García desde 2024

El nombre de Corvillo entró en la causa en febrero de 2024, cuando la UCO identificó sus conexiones con el empresario Víctor de Aldama y con Koldo García, el asesor de Ábalos condenado en la trama. El propio juez Moreno señaló en un auto que Corvillo «podría compartir intereses societarios con Aldama y sus socios», y que casi todos ellos habrían coincidido con Koldo García.

En marzo de 2025, Corvillo compareció ante la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado, donde se acogió a su derecho a no declarar. Meses después, en septiembre de 2025, fue citado como testigo por el juez Santiago Pedraz en el caso Hidrocarburos. En esa declaración admitió haber mantenido reuniones con Ábalos sobre «cuestiones relacionadas con el PSOE», siempre en presencia de Koldo García, aunque negó que en esos encuentros se tratara el asunto de los hidrocarburos.

Corvillo también reconoció entonces haber participado en una operación vinculada al chalet de La Alcaidesa, que los investigadores habrían calificado como una posible contraprestación al exministro. El propio Corvillo la describió como una oportunidad de negocio, aunque afirmó desconocer la identidad del cliente final y confirmó que la operación finalmente no se materializó.