Javier Milei aterrizó en la base aérea de Torrejón de Ardoz a las 16:10 horas del miércoles, pero su presencia en Madrid no incluyó ninguno de los actos institucionales previstos para esa tarde y noche: ni la inauguración de la XXX Cumbre Iberoamericana en el Teatro Real, presidida por los Reyes, ni la cena de gala que Felipe VI y Letizia ofrecieron a los jefes de Estado y de Gobierno en el Palacio Real.

En su lugar, el único compromiso que el equipo presidencial argentino inscribió en su agenda fuera de la propia cumbre fue un encuentro con Santiago Abascal, líder de Vox, programado para las diez y media de la noche, coincidiendo aproximadamente con la hora en que habitualmente concluyen las cenas en la residencia oficial de los monarcas. La sesión plenaria de la cumbre, celebrada en la Galería de las Colecciones Reales, sí figuraba en el itinerario de Milei para el jueves.

Una audiencia con el Rey que quedó sin respuesta

La decisión de Milei de no participar en los actos de apertura resulta más llamativa por el contexto previo: según fuentes consultadas por La Vanguardia y confirmadas por El Mundo, el equipo del presidente argentino había solicitado al Ministerio de Asuntos Exteriores una audiencia con Felipe VI que nunca obtuvo respuesta formal del Gobierno español. El propio Milei había argumentado públicamente que su relación con el Rey era uno de los motivos que justificaban su asistencia a la cumbre, al considerar al monarca una figura central en los vínculos institucionales entre España y Argentina.

Fuentes cercanas al mandatario atribuyeron su ausencia en los actos sociales a su conocida reticencia a este tipo de compromisos protocolarios, sumada al cansancio acumulado tras un vuelo de aproximadamente quince horas. El regreso a Buenos Aires estaba previsto para el propio jueves por la noche.

La sombra del viaje anterior

Esta es la octava visita de Milei a España desde que asumió la presidencia en diciembre de 2023, y llega apenas dos semanas después de un viaje anterior que generó una fuerte tensión diplomática. En aquella ocasión, el mandatario calificó a Pedro Sánchez de «impresentable dictador», «ladrón» y «corrupto», descalificaciones que reiteró en actos públicos a su regreso a Argentina. Ese episodio se produjo, además, en plena campaña de las elecciones generales del 29 de noviembre, lo que añadió un componente de interferencia política interna a la controversia.

En ese marco, el encuentro nocturno con Abascal se convierte en la única actividad bilateral de Milei durante su estancia en Madrid al margen de la propia cumbre, según la agenda difundida por la Oficina de la Presidencia argentina.