El accidente-ferroviario" class="ia-tag-link">accidente ferroviario de Urda (Toledo) del pasado miércoles tiene un trasfondo que los propios técnicos de ADIF conocen desde hace tiempo: los ordenadores que gestionan el sistema de señalización LZB en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla son equipos de los años noventa que fallan con regularidad y cuya sustitución lleva años siendo reclamada sin éxito por el personal de mantenimiento. Cuando uno de estos sistemas cae, el tramo correspondiente queda sin señalización y los trenes se detienen automáticamente por seguridad, hasta que los técnicos logran reiniciarlos.

El accidente se produjo después de que tres de estos ordenadores —ubicados en edificios técnicos distribuidos a lo largo del trazado— dejaran sin cobertura un tramo de 63 kilómetros. Ante esa situación, la gestión del tráfico recayó sobre los operadores del centro de control de Atocha, que pueden autorizar la circulación de los trenes bajo el denominado modo de marcha a la vista, con una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora. Fue en ese proceso de intervención humana donde se produjo el choque.

Una infraestructura inaugurada en 1992 que arrastra tecnología de su época

La línea Madrid-Sevilla entró en servicio en 1992 y desde entonces opera con el sistema LZB, una tecnología de origen alemán ampliamente extendida en Europa durante las décadas de los ochenta y noventa. El cable del LZB discurre junto a la vía entre las estaciones de Atocha y Santa Justa, y requiere tanto suministro eléctrico como de esos ordenadores de gestión para supervisar en tiempo real la circulación. Cuando los equipos fallan entre dos puntos del recorrido, el sistema de protección queda inoperativo en ese tramo.

Fuentes conocedoras de la operativa de ADIF aseguran que estos ordenadores «fallan de forma recurrente» y que «se ha pedido en varias ocasiones que se reemplacen». Los mismos técnicos advierten de que no se trata de un problema puntual ni exclusivo de la línea Madrid-Sevilla: equipos similares están presentes en otras líneas ferroviarias del país, y hay decenas de ellos repartidos por toda la red.

La transición al ERTMS avanza, pero a ritmo de madrugada

La tecnología que está llamada a sustituir al LZB es el ERTMS, el sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario, que ofrece interoperabilidad entre países —permite, por ejemplo, que un tren español circule bajo el mismo sistema en Alemania— y que técnicos consultados califican de «mejora muy significativa». Sin embargo, su implantación en las líneas ya existentes avanza con lentitud: los trabajos de instalación se realizan en horario nocturno para no interrumpir el servicio, lo que limita el ritmo de la transición.

En las obras de nueva construcción sí se instalan directamente los equipos modernos, pero la actualización de las líneas en servicio es un proceso que se prolonga en el tiempo. Mientras tanto, los ordenadores de los noventa siguen siendo mayoría en la red, según las fuentes técnicas consultadas.

Puente señaló a un trabajador; los técnicos apuntan al sistema

El ministro de Transportes, Óscar Puente, reconoció el mismo miércoles que el fallo se originó en una caída de comunicaciones en los ordenadores del LZB, aunque restó importancia al incidente calificándolo de algo habitual. Acto seguido, desplazó el foco de responsabilidad hacia el centro de control y, en particular, hacia un empleado de ADIF.

Sin embargo, las fuentes técnicas consultadas ofrecen una lectura distinta. Señalan que el diseño actual deposita un nivel de responsabilidad excesivo en los operadores del centro de control —llamados factores de circulación—, personas que, según estas mismas fuentes, no siempre cuentan con formación específica suficiente y que perciben salarios bajos para la criticidad de sus funciones. En la pantalla de estos operadores, los tramos sin señalización aparecen en rojo; en el momento del accidente, los 69 kilómetros afectados estaban marcados de ese color, lo que obligó a intervenir manualmente para autorizar el movimiento de los ocho trenes que habían quedado parados en ese tramo.