El mes de septiembre de 2026 quedará grabado en los anales de la meteorología catalana. Este sábado el Observatorio Fabra de Barcelona registró 35,3 grados centígrados, la cifra más elevada en un mes de septiembre desde 1914, hace más de un siglo. No es un hecho aislado: es el cuarto récord mensual batido en la ciudad condal desde el inicio de septiembre, lo que convierte estas primeras semanas de otoño meteorológico en las más calurosas que se recuerdan en la historia instrumental de la capital catalana.

La situación ha sido especialmente extrema en las comarcas de poniente, el interior del Ebro y el Priorat, donde los termómetros han rozado o superado los 40 grados en varias jornadas. El impacto ha sido tan amplio que 64 de las 128 estaciones automáticas de la XEMA —la red de medición meteorológica de la Generalitat— han anotado nuevos máximos históricos para septiembre.

El final de la ola llega el miércoles, con tormentas y descenso térmico

El alivio tiene fecha: el miércoles se esperan tormentas que precipitarán una bajada generalizada de las temperaturas en todo el territorio. La irrupción de un frente activo pondrá fin a una ola de calor tardía que ha desbordado las marcas históricas y que ha prolongado el verano térmico muy por encima de lo habitual para la época del año.

Hasta entonces, las autoridades sanitarias y los servicios de emergencias mantienen activados los protocolos de alerta por calor extrema, especialmente en las zonas del interior donde el riesgo para la población más vulnerable —personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores al aire libre— es más elevado.