Claves
- La entrada de migrantes en Ceuta el 30 de julio quebró la estrategia política de Sánchez
- La Moncloa insiste en que el Gobierno tiene recorrido y puede remontar la crisis
- El plan inicial incluía confrontar con la ultraderecha y aprobar presupuestos de máximo perfil social
- La gestión migratoria será la prueba de fuego de la supervivencia del sanchismo
La entrada masiva de migrantes en Ceuta el pasado 30 de julio ha sacudido los cimientos del Gobierno de Pedro Sánchez y ha puesto en jaque una estrategia política que parecía blindada hasta entonces. Pese a la gravedad de la crisis, desde la Moncloa se mantiene la convicción de que el sanchismo puede remontar y que el presidente tiene aún recorrido político.
El plan original del jefe del Ejecutivo era claro y ambicioso en sus formas: situar la confrontación con la internacional ultraderechista como eje del relato, aprobar unos presupuestos presentados como los más sociales de la historia de España y proyectarse como el último bastión del progresismo a escala europea y global. Una narrativa construida con mimo durante meses que la crisis de Ceuta ha interrumpido de forma abrupta.
Una crisis que no estaba en el guión
La llegada masiva e inesperada de migrantes a la ciudad autónoma ha generado una presión política, mediática y social que el Gobierno no tenía prevista en sus cálculos. La situación ha sido calificada desde distintos sectores como un punto de inflexión para el sanchismo, y algunos analistas no descartan que pueda convertirse en el golpe definitivo para la continuidad del presidente.
Sin embargo, y a pesar de la magnitud del impacto, el entorno de Sánchez rechaza el escenario de colapso. La Moncloa transmite que aún existe margen de maniobra y que el Gobierno mantiene intacta su voluntad de seguir adelante con su agenda legislativa y su posicionamiento ideológico, aunque la crisis migratoria haya alterado los tiempos y las prioridades.
El desgaste acumulado como telón de fondo
Lo que sí queda claro es que la crisis de Ceuta se produce en un momento de desgaste acumulado para el Ejecutivo, y que la gestión de la emergencia migratoria será determinante para evaluar la solidez del Gobierno de cara a los próximos meses. La hoja de ruta diseñada en La Moncloa deberá rehacerse sobre la marcha, con una opinión pública más exigente y con la oposición presionando para convertir la crisis en el ariete definitivo contra la continuidad de Sánchez.
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