Claves
- Puente anuncia su renuncia al término de su comparecencia parlamentaria, seis días después del accidente de Urda
- La Moncloa desconocía la decisión: había descartado públicamente la dimisión horas antes
- El PP la interpreta como un reconocimiento de culpa y exige que la responsabilidad alcance a Sánchez
- Vox también pide la dimisión del presidente y critica que se escude en sus ministros
Óscar Puente anunció ayer su dimisión como ministro de Transportes al término de una comparecencia de más de cuatro horas ante la diputación permanente del Congreso, en la que casi todos los grupos parlamentarios le habían exigido que abandonara el cargo tras el accidente ferroviario de Urda, que deja 69 muertos y cerca de 200 heridos, 40 de ellos aún hospitalizados.
El propio ministro reconoció que había comunicado su decisión a Pedro Sánchez por WhatsApp apenas unos minutos antes de hacerla pública en la cámara. La sorpresa fue total: la Moncloa había asegurado horas antes, tras el Consejo de Ministros celebrado esa misma mañana, que el ministro «no va a dimitir, ni lo vamos a cesar». Puente había dedicado la sesión a defender su gestión con datos, gráficos y argumentos técnicos, rechazando cualquier responsabilidad directa en el siniestro y subrayando que la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla no estaba abandonada.
El ministro saliente afirmó que tenía tomada la decisión desde que conoció la magnitud del accidente, aunque optó por esperar a las primeras pesquisas y a rendir cuentas ante el Congreso antes de formalizarla. Ya el pasado viernes había reconocido públicamente que el mismo día del siniestro puso su cargo a disposición del presidente, quien lo rechazó y calificó de «injusticia» cualquier cese.
Sánchez reencuadra la salida como acto de «dignidad»
Pedro Sánchez reaccionó con un comunicado en el que elogió la actitud de su hasta ahora ministro: «Ha dado la cara, ha dado soluciones y, después, ha dado un paso al lado. Por dignidad, por voluntad propia, por respeto a las víctimas y al proyecto progresista». El presidente aprovechó para contrastar la conducta de Puente con la del PP: «Políticos como él dignifican a nuestro país y nos demuestran que no todos somos iguales. Mientras unos solo dan lecciones, otros lo dan todo». La Moncloa precisó que Puente continuará en funciones hasta que su cese sea efectivo.
En cuanto al relevo, Ana Redondo, ministra de Igualdad y hasta ahora segunda en la lista del PSOE al Congreso por Valladolid, ocupará el primer puesto de esa candidatura en sustitución de Puente, que encabezaba la lista socialista por esa circunscripción.
PP y Vox trasladan la responsabilidad a Sánchez
Tanto el PP como Vox rechazaron que la dimisión de Puente pueda interpretarse como un gesto de responsabilidad política. El vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo, la calificó de «confesión de culpabilidad» y añadió que esa responsabilidad alcanzaba también a quien le nombró y le permitió continuar en el cargo. «Es una dimisión que llega 116 vidas tarde», sostuvo. La portavoz parlamentaria popular, Ester Muñoz, insistió en que la salida de Puente no resuelve la crisis porque «el responsable de que nuestro sistema ferroviario haya estado en manos de Ábalos y Puente sigue en su puesto».
Vox, por su parte, reclamó la dimisión del propio presidente del Gobierno. Santiago Abascal acusó a Sánchez de escudarse en sus colaboradores y sostuvo que la responsabilidad última del estado del sistema ferroviario recae en el jefe del Ejecutivo, a quien calificó en términos duros en su intervención ante la cámara.
Esta información se ha elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial a partir de fuentes informativas contrastables, bajo la responsabilidad editorial de El Riu.


