El Partido Popular intensifica su ofensiva política contra el Gobierno de Pedro Sánchez por la crisis de Ceuta, situando en el centro del debate un dato concreto: según la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, el 30 de julio —jornada en que se produjo la entrada masiva de más de 70.000 personas procedentes de Marruecos— únicamente cinco guardias civiles custodiaban el paso fronterizo, pese a que el Ejecutivo disponía de información sobre lo que podía ocurrir.

Muñoz realizó estas declaraciones durante un acto celebrado en Madrid, en el que sostuvo que el Gobierno no solo «permitió» lo sucedido, sino que con su actitud «alienta y favorece» que situaciones similares puedan repetirse en el futuro, con consecuencias que, a su juicio, afectan al conjunto de la Unión Europea. La portavoz popular no aportó en su intervención los documentos que acreditarían ese supuesto conocimiento previo del Ejecutivo, aunque la gravedad de la acusación —si se confirmara— obligaría a dar explicaciones de calado institucional.

Feijóo: la 'agresión' de Marruecos sigue en curso

En paralelo, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, utilizó una entrevista en El Mundo para elevar el tono diplomático del asunto. Feijóo consideró que la situación sigue siendo una «agresión» activa por parte de Marruecos mientras el país vecino no acepte el retorno de quienes cruzaron de forma irregular. La posición del PP es que la única solución viable pasa por la devolución de todos los migrantes que permanecen en la ciudad autónoma, sin excepciones.

Para los populares, la crisis lejos de resolverse se está «cronificando», en palabras de Muñoz, convirtiéndose en un problema de Estado de largo recorrido al que el Gobierno de Sánchez no ofrece una respuesta efectiva. El PP atribuye directamente esa prolongación a la gestión del Ejecutivo, al que considera incapaz o poco dispuesto a adoptar medidas de fuerza frente a Rabat.

La convocatoria de elecciones, exigencia recurrente

Muñoz aprovechó su intervención para reiterar la demanda de elecciones anticipadas, encuadrando la crisis de Ceuta dentro de lo que el PP llama «deriva hacia adelante» de Sánchez. «Los españoles merecemos hablar y decidir el futuro del país mediante las urnas», afirmó, en una línea argumental que el partido repite ante cada episodio de desgaste del Ejecutivo y que, por su reiteración, corre el riesgo de diluirse como presión política real ante la ciudadanía.