Una nueva jornada de llegadas masivas a las costas canarias dejó el lunes 401 personas rescatadas en siete embarcaciones, dos fallecidos hallados a bordo y el testimonio de supervivientes que afirman haber arrojado cinco cadáveres al océano durante la travesía desde la costa africana. Los hechos se concentraron en Lanzarote y El Hierro, los dos enclaves insulares que acumulan mayor presión migratoria irregular en lo que va de año.

El episodio con mayor número de víctimas tuvo lugar frente a Lanzarote. La guardamar Urania localizó una embarcación en la que viajaban 132 personas; dos de ellas habían fallecido antes de que los equipos de rescate pudieran intervenir. Los propios ocupantes explicaron a los efectivos de Salvamento Marítimo que otros cinco compañeros murieron durante la travesía y sus cuerpos tuvieron que ser lanzados al agua. En el mismo operativo, las embarcaciones Salvamar Al Nair y Salvamar Acrux auxiliaron a otras tres barcazas con 35, 36 y 59 personas respectivamente. Todos los supervivientes fueron trasladados al puerto de Arrecife para recibir atención médica y asistencial.

El Hierro, otro punto de máxima tensión operativa

De forma simultánea, El Hierro volvió a concentrar una intensa actividad de rescate. La Salvamar Navia interceptó un cayuco con 90 ocupantes, al que escoltó hasta el muelle de La Restinga. Posteriormente, el mismo dispositivo localizó una segunda embarcación con 19 personas, mientras que la Salvamar Diphda auxiliaba a otras 30 en las inmediaciones de la isla. En conjunto, las llegadas a El Hierro sumaron 139 personas en tres operaciones distintas.

La ruta atlántica, que parte principalmente de las costas de Mauritania y Senegal, es considerada por las organizaciones de control fronterizo como la más peligrosa del mundo en travesía migratoria irregular. La distancia y las condiciones del océano Atlántico elevan la mortalidad de forma significativa respecto a otras rutas mediterráneas, lo que convierte en frecuentes los testimonios sobre fallecidos arrojados al agua antes de que los barcos sean interceptados.

Las Islas Canarias acumulan una presión sostenida sobre sus recursos de acogida, emergencias y asistencia social. Los municipios y cabildos insulares han alertado en repetidas ocasiones durante los últimos meses de la saturación de los centros de recepción, sin que el Gobierno central haya presentado hasta ahora un plan de contingencia que contemple medidas de contención en origen con los países de tránsito y emisión.