Salvador Illa ha pedido públicamente que las obras de mejora de la línea de alta velocidad entre Barcelona y Madrid no supongan la suspensión del servicio, después de que el ministro de Transportes, Óscar Puente, reconociera que el Gobierno estudia cerrar ese corredor hasta dos años para acometer trabajos de renovación de la infraestructura.

El president de la Generalitat, en declaraciones a la Cadena Ser, defendió que las inversiones y las actuaciones de mantenimiento son necesarias y deben realizarse con los máximos criterios de seguridad, pero añadió que deben ejecutarse «afectando lo mínimo posible al servicio». El corredor mueve en torno a 40.000 personas diarias, lo que lo convierte en uno de los ejes ferroviarios de mayor demanda del país.

Contexto: el accidente de Urda y la revisión de la red

Las declaraciones de Illa se producen días después del accidente ferroviario de Urda, en Toledo, que ha reabierto el debate sobre el estado de la red ferroviaria española. El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó que no es asumible para España que se registren dos accidentes de esa magnitud en menos de un año, y reclamó analizar qué medidas puede adoptar el Estado para mejorar la situación. Illa respaldó en la misma entrevista la gestión del ministro Puente y del conjunto del Ejecutivo tras el siniestro, aunque recogió el diagnóstico de Sánchez sobre la necesidad de actuar.

El traspaso de Rodalies, sin cambios en el calendario

Sobre el proceso de transferencia de la gestión de la primera línea de Rodalies a la Generalitat, Illa subrayó que las prioridades del Govern no han variado a raíz del accidente. Explicó que el Ministerio de Transportes está centrado en la gestión de la emergencia, pero que el esquema de trabajo acordado para acercar la gobernanza de Rodalies a Catalunya permanece inalterado. «Creemos que es lo que hay que hacer, actuar sobre la gobernanza, aproximándola en materia de Rodalies a Cataluña», señaló el president.