Claves
- La CDU logra su peor resultado histórico en Mecklemburgo-Pomerania Occidental
- La cancillería alemana reconoce el resultado como un 'desastre'
- AfD estuvo a punto de gobernar por primera vez en Sajonia-Anhalt
- Merz no logra frenar el ascenso ultraderechista que prometió revertir
Friedrich Merz llegó a la cancillería con una promesa explícita: contener el ascenso imparable de Alternativa para Alemania. Las elecciones regionales del fin de semana en Mecklemburgo-Pomerania Occidental han demostrado, con brutalidad aritmética, que esa promesa no se está cumpliendo. La CDU ha obtenido allí su peor resultado de toda su historia, un varapalo que la propia cancillería ha calificado de «desastre» sin eufemismos.
El batacazo no es un caso aislado ni un accidente de calendario. Se inscribe en una tendencia que viene consolidándose en los Länder del este alemán, donde AfD ha pasado de ser una fuerza de protesta a convertirse en el partido más votado en amplias capas del electorado. La nostalgia por un orden anterior, el malestar económico en regiones que nunca terminaron de recuperarse de la reunificación y el rechazo a la inmigración son los combustibles que alimentan ese crecimiento, sin que ninguno de los partidos del arco democrático haya encontrado el antídoto eficaz.
AfD roza el poder en Sajonia-Anhalt por primera vez
Más allá del desplome democristiano en Mecklemburgo, el dato que más alarma a la clase política alemana es lo ocurrido en Sajonia-Anhalt, donde AfD ha estado a las puertas de gobernar por primera vez en su historia. Aunque finalmente no ha logrado alcanzar ese umbral, el mero hecho de que la posibilidad fuera real ilustra hasta qué punto el llamado «cortafuegos» que los partidos mayoritarios se comprometieron a mantener frente a la extrema derecha está mostrando fisuras estructurales.
La popularidad de AfD, según reflejan estos resultados, no parece tener techo a corto plazo. Merz, que hizo de la contención ultraderechista uno de los ejes de su discurso electoral, se enfrenta ahora a una contradicción política de fondo: las recetas aplicadas hasta ahora no han reducido el apoyo a AfD, y el debate sobre si endurecer el tono en materia migratoria para drenar votos a la extrema derecha o mantener un perfil más moderado divide internamente a la CDU sin que ninguna de las dos vías haya dado resultados convincentes en las urnas del este.
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