Enric Mas ha escrito este sábado su nombre en los libros de historia del ciclismo español. El corredor mallorquín, de 31 años, ha levantado los brazos en lo más alto del podio final de la Vuelta a España en Granada, culminando años de aspiraciones en las grandes vueltas con el resultado que su carrera llevaba tiempo reclamando.

Para entender la magnitud del logro hay que situarlo en su contexto. Mas había rozado victorias en grandes vueltas en varias ocasiones, acumulando podios y actuaciones de nivel que, sin embargo, nunca habían terminado de convertirse en el primer puesto. La etiqueta de corredor de nivel pero sin la gran victoria pesaba sobre él. Hoy esa deuda queda completamente saldada.

El referente en ruta que las Islas Baleares no tenían

El ciclismo balear había alcanzado cotas históricas en la modalidad de pista gracias a Joan Llaneras, el también porrerenc que acumuló cuatro medallas olímpicas y marcó una época en el ciclismo de velocidad en velódromo. Mas hace ahora algo equivalente pero en la carretera: ningún corredor mallorquín había alcanzado semejante altura en una de las tres grandes vueltas del calendario internacional —Tour de Francia, Giro de Italia y Vuelta a España—, las pruebas más exigentes y prestigiosas del ciclismo en ruta.

La victoria llega en la edición de 2026 de la ronda española, con Granada como escenario de la ceremonia final. El ciclista del equipo Movistar, que milita en la élite del pelotón desde hace años, cierra así un ciclo personal en el que ha tenido que superar también episodios difíciles, incluyendo críticas y momentos de duda sobre su capacidad para ganar cuando más importaba.