Los Mossos d'Esquadra investigan un nuevo secuestro exprés ocurrido en Calella, el cuarto que se registra en esta localidad del Maresme en menos de treinta días. Según los datos disponibles, varios individuos habrían interceptado a la víctima, la habrían sacado a la fuerza de su propio vehículo y la habrían trasladado en un coche distinto, en lo que es el patrón operativo que se ha repetido en los casos anteriores.

La acumulación de cuatro incidentes de estas características en tan poco tiempo y en la misma localidad convierte esta situación en una alerta de seguridad de primer orden para los vecinos de Calella y para el conjunto de la comarca. El secuestro exprés es una modalidad delictiva que, aunque no es nueva en Cataluña, había tenido una incidencia menor en municipios de tamaño medio de la costa barcelonesa.

Una concentración de casos que exige respuesta policial y política

Cuatro casos en menos de un mes en el mismo municipio señalan una pauta que va más allá de la coincidencia y plantea preguntas sobre la capacidad de respuesta desplegada tras los primeros episodios. Cuando una modalidad delictiva se repite con esa cadencia en un mismo territorio, la efectividad de los dispositivos preventivos queda inevitablemente en entredicho.

Por el momento no ha trascendido si los cuatro sucesos están vinculados entre sí —mismos autores, misma organización— o responden a grupos distintos que operan en la zona. Esa es una de las líneas principales de la investigación en curso. Tampoco se ha confirmado públicamente si las víctimas de los distintos episodios tienen algún perfil o relación en común, dato que resultaría clave para entender la naturaleza de los hechos.

La presión sobre el cuerpo policial y sobre las autoridades responsables de la seguridad en el territorio irá en aumento si no se producen detenciones o se ofrece una explicación pública sobre el estado de las pesquisas. Calella, con algo más de dieciocho mil habitantes, no es un municipio acostumbrado a este tipo de sucesos en serie.