China y Estados Unidos han alcanzado un acuerdo para reducir sus aranceles recíprocos por un valor equivalente a 30.000 millones de dólares —unos 26.340 millones de euros—, según confirmó este sábado el ministerio de Exteriores de Pekín. El anuncio llega un día después de que los presidentes Xi Jinping y Donald Trump celebraran una reunión bilateral cuyo contenido no había trascendido de forma completa hasta ahora.

El pacto representa la distensión más significativa en la guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo en lo que va de mandato de Trump. Ambos gobiernos han protagonizado en los últimos meses una escalada de represalias arancelarias que ha tensado las cadenas de suministro globales y disparado la incertidumbre en los mercados internacionales.

Un alivio mutuo, no un tratado de libre comercio

El acuerdo no supone una resolución de fondo del conflicto comercial sino, según la información disponible, una rebaja concreta y cuantificada de los gravámenes que ambos países se aplican mutuamente. Los 30.000 millones de dólares en aranceles que se eliminarían o reducirían afectan a importaciones de ambos lados, aunque la fuente china no ha detallado qué categorías de productos quedan incluidas ni en qué plazos entraría en vigor la medida.

La diplomacia comercial entre Washington y Pekín opera habitualmente con anuncios de este tipo que requieren después semanas de implementación técnica y verificación. La historia reciente de las relaciones entre ambas potencias advierte de que los acuerdos parciales no siempre se traducen en una desescalada duradera.