El arranque del juicio contra José F., el hombre que se hacía llamar «maestro iluminado» y que está acusado de abusos sexuales continuados sobre cinco mujeres, se ha frustrado este lunes en la Audiencia de Barcelona antes de que se pronunciase una sola palabra de fondo. La Sección 10 ha declarado la nulidad de parte de las actuaciones después de que la defensa detectara un error de forma en la tramitación del caso: la causa se instruyó por la vía del procedimiento abreviado cuando, dadas las penas solicitadas —70 años de prisión en total—, debería haberse seguido el cauce del sumario ordinario. El tribunal ha dado la razón a esta petición, a la que se sumaron tanto la Fiscalía como la acusación particular, y ha devuelto las diligencias al Juzgado de Instrucción número 3 de Barcelona para que subsane el defecto y eleve el asunto por el procedimiento correcto. La presidenta de la Sala ha subrayado que instará al instructor a actuar «a la mayor brevedad», aunque el nuevo señalamiento no llegará, previsiblemente, antes de que transcurra más de un año.

La clave técnica del tropiezo está en el umbral de pena. La acusación reclama diez años de prisión por cada uno de los cinco delitos de abusos sexuales continuados —cincuenta en total—, más otros veinte por trato degradante y lesiones. Cuando la pena pedida supera determinados límites, la ley procesal española exige que el caso se tramite mediante sumario, un procedimiento más garantista y formal que el abreviado. El juzgado instructor omitió ese requisito, y la inadecuación de procedimiento ha obligado a retrotraer las actuaciones al momento en que se dictó el auto de transformación. Todo lo resuelto con posterioridad queda sin efecto.

Cómo operaba la pseudoterapia: montaña, hambre y sometimiento progresivo

Según el escrito de la Fiscalía, José F. captaba a sus víctimas cuando atravesaban períodos de especial fragilidad personal —duelos, crisis vitales, embarazos— y las enrolaba en sesiones de supuesto crecimiento personal. Los llamados «retiros» comenzaban con marchas de horas por la montaña sin agua ni comida, con un grado de exigencia física tan elevado que algunos participantes sufrían lesiones. Lejos de mostrar empatía, el acusado les hacía saber que el accidente era responsabilidad suya por haber perdido «la conexión con el trabajo». Las reuniones grupales que seguían a esas excursiones eran el escenario de las humillaciones públicas ante el resto de asistentes si alguien desobedecía sus instrucciones.

El mecanismo descrito por la acusación sigue una pauta reconocible en los casos de manipulación sectaria: la presión física y el agotamiento se combinaban con el hostigamiento verbal sostenido para erosionar la autoestima de las víctimas y generar una dependencia emocional hacia el agresor. Una de las mujeres, de etnia gitana, soportó comentarios denigrantes sobre su familia y su origen. Otra, que acudió estando embarazada de cinco meses y que perdió a su padre durante el posparto, fue sometida a ridículo colectivo e impedida de tomar su medicación para la migraña. Solo cuando la voluntad de las víctimas estaba ya suficientemente quebrada, el acusado introducía el componente sexual en la dinámica, justificándolo como un paso necesario para alcanzar el crecimiento personal prometido. Las prácticas, según la Fiscalía, incluían orgías.

La detención y las víctimas que prefirieron el silencio

Los Mossos d'Esquadra arrestaron a José F. el 29 de marzo de 2021 en La Pobla de Lillet, un pequeño municipio del Berguedà con poco más de mil habitantes. La investigación se prolongó durante tres meses y se activó a raíz de la denuncia de una de sus víctimas. Fuentes próximas a la defensa reconocen que otras mujeres optaron por no presentar denuncia para evitar la exposición pública que implica declarar en un juicio oral. Las cinco que sí constan en la causa habrán de esperar ahora, al menos, otro año más antes de que el proceso llegue a su destino natural: el tribunal que deberá juzgar los hechos.