Un desprendimiento de balasto procedente de las vías de apartado próximas a la estación de Bellvitge causó el pasado martes por la mañana daños en el túnel de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) a la altura de Gornal, en l'Hospitalet de Llobregat. Las piedras cayeron a través de una grieta abierta en la losa superior del túnel e impactaron sobre un tren con pasajeros que circulaba en ese momento. Desde entonces, la línea Llobregat-Anoia opera con una vía cortada y sufre retrasos considerables.

La infraestructura desde la que cayó el material pertenece a Adif, el gestor estatal de infraestructuras ferroviarias. No obstante, fuentes del organismo niegan que la afectación al túnel de FGC sea responsabilidad suya y aseguran estar dispuestos a «colaborar en todo lo posible» para restablecer el servicio. Técnicos de ambos gestores trabajan conjuntamente en el lugar: primero instalaron una placa metálica para poder actuar con seguridad y desde el jueves por la noche avanzan en una solución estructural que permita recuperar la circulación por las dos vías.

Solo nueve de cada quince trenes programados pueden circular

Mientras dura la intervención, por el tramo afectado pasan únicamente nueve de los quince trenes que en condiciones normales tiene programados cada hora. El director de FGC Operadora, Oriol Juncadella, explicó este miércoles en una jornada del Col·legi d'Enginyers de Camins que se ha coordinado con otros operadores para reforzar las líneas de autobús exprés entre Sant Boi y Barcelona como alternativa.

La línea 8, que une Molí Nou con plaza Espanya y es la que más frecuencias ofrece en la línea del Llobregat, ha quedado suprimida. Los servicios procedentes de Martorell continúan operando, aunque con frecuencias alteradas. Los trenes de Manresa (R5) e Igualada (R6) inician y terminan su recorrido en L'Hospitalet-Avinguda Carrilet, desde donde los viajeros son derivados al metro, que está registrando un aumento notable de pasajeros.