A partir de 2027, jubilarse a los 66 años dejará de ser una opción para la mayoría de los trabajadores españoles. La reforma del sistema de pensiones establece que la edad ordinaria de jubilación subirá para quienes no hayan cotizado a la Seguridad Social durante al menos 38 años y seis meses, el umbral mínimo que permite acceder al retiro antes de cumplir los 67 años.

El cambio no es repentino: el sistema lleva años en transición desde la reforma de 2011, que fijó la senda de incremento progresivo de la edad legal de jubilación desde los 65 hasta los 67 años. El proceso culmina en 2027, cuando la edad ordinaria quedará definitivamente fijada en 67 años para todos los trabajadores que no alcancen ese período de cotización.

Dos vías de acceso al retiro, con requisitos bien distintos

La normativa mantiene una doble vía. Quienes acrediten 38 años y seis meses o más de cotización podrán jubilarse a los 65 años, una posibilidad que recompensa las trayectorias laborales largas. Para el resto, la edad mínima será de 67 años, sin excepciones. Esto deja fuera de la jubilación anticipada a los 66 años a un amplio grupo de trabajadores que en los últimos años todavía podían acogerse a esa opción durante el período transitorio.

El impacto será especialmente notable entre quienes iniciaron su vida laboral de forma tardía, tienen carreras discontinuas o han acumulado períodos de desempleo o trabajo a tiempo parcial, situaciones que dificultan llegar a los 38 años y medio de cotización efectiva. Las mujeres, estadísticamente más afectadas por interrupciones laborales y empleos a tiempo parcial, son el colectivo con mayor riesgo de verse alcanzado por este endurecimiento de las condiciones.

Pensiones y sostenibilidad del sistema

El alargamiento de la vida laboral se enmarca en las medidas adoptadas para garantizar la sostenibilidad financiera del sistema público de pensiones ante el envejecimiento de la población y la presión creciente sobre las arcas de la Seguridad Social. España, como otros países europeos, ha optado por elevar la edad de retiro en lugar de reducir la cuantía de las prestaciones o aumentar de forma drástica las cotizaciones.