Han transcurrido más de cuatro años desde que El Zakaria cruzó la valla de Melilla huyendo del conflicto armado en Mali, en marzo de 2022. Tenía menos de dieciocho años y aquella travesía le costó la visión del ojo izquierdo, según denuncia, tras recibir un porrazo en el rostro por parte de un agente de la Guardia Civil. Esta semana compareció ante el juez instructor para narrar en primera persona lo que vivió aquel día, en un paso relevante dentro de un proceso judicial cuyo principal escollo sigue siendo el mismo desde el principio: nadie ha logrado identificar al guardia civil responsable del golpe.

El joven maliense, que llegó a la península siendo menor no acompañado, ha mantenido desde entonces que la lesión que le dejó sin visión en ese ojo no fue accidental, sino consecuencia directa de la actuación de uno de los agentes que participó en el operativo de control fronterizo de aquel día. La declaración ante el juez, según recoge la fuente, estuvo marcada por la voluntad de El Zakaria de que se haga justicia: «Estoy aquí porque la justicia tiene que saber lo que me ocurrió», habría dicho.

El obstáculo central: cuatro años sin nombre

La principal dificultad del caso es la identificación del agente concreto que habría propinado el golpe. En operativos de control de frontera con múltiples efectivos desplegados, la individualización de responsabilidades se convierte en un obstáculo procesal de primer orden. Cuatro años de procedimiento no han bastado para superar ese escollo, lo que mantiene el caso en una fase de instrucción que se alarga sin que haya imputado formal alguno.

La lesión ocular que padece El Zakaria es, según la información disponible, de carácter irreversible: ha perdido la visión del ojo izquierdo de manera permanente. Esto convierte el hecho denunciado, de confirmarse judicialmente, en un caso de lesiones graves cometidas sobre un menor de edad en el contexto de un operativo de seguridad en la frontera. La gravedad médica del resultado no ha estado en cuestión en ningún momento del procedimiento.

Un caso enmarcado en el polémico salto de la valla de Melilla de 2022

El intento de entrada masiva a Melilla de aquel marzo de 2022 fue uno de los episodios más tensos en la frontera entre España y Marruecos en los últimos años. Varias personas fallecieron en circunstancias que también están siendo objeto de escrutinio judicial e institucional. El caso de El Zakaria es uno de los que ha llegado más lejos en el proceso penal, aunque la lentitud del procedimiento refleja las dificultades estructurales para depurar responsabilidades individuales cuando los hechos ocurren en operativos colectivos de cuerpos de seguridad del Estado.

La declaración de esta semana supone un avance procesal concreto, pero el caso dista de estar resuelto mientras el nombre del guardia civil señalado por el denunciante siga sin aparecer en el sumario.