El registrador de datos del tren de Iryo implicado en el siniestro ferroviario con 69 víctimas mortales ha revelado uno de los datos más reveladores sobre la violencia del impacto: el convoy pasó de estar inmóvil a desplazarse a 47 km/h en apenas tres segundos como consecuencia de la colisión. Así lo ha puesto de manifiesto la información extraída de la denominada caja negra del vehículo, una pieza clave para la investigación técnica y judicial del accidente.

Según los datos disponibles, el tren había quedado inmovilizado previamente a causa de una avería. Ante la situación, la maquinista intentó en varias ocasiones comunicarse con el centro de control para alertar de la detención del convoy en vía, sin que conste que esa comunicación llegara a tiempo para evitar el choque. La secuencia de eventos pone el foco en los protocolos de seguridad y en la cadena de comunicación entre el personal de conducción y los responsables de la gestión del tráfico ferroviario.

La avería previa al choque, en el centro de la investigación

La parada técnica del tren antes de la colisión es uno de los elementos que los investigadores están analizando con más detalle. Si el sistema de gestión del tráfico hubiera recibido y procesado a tiempo el aviso de la maquinista, la tragedia podría haber sido evitable. Este extremo resulta determinante para establecer tanto las responsabilidades como las posibles deficiencias en los sistemas de control y seguridad que gestionan la circulación en la línea afectada.

El siniestro ha vuelto a situar en el debate público el estado de la infraestructura ferroviaria española y los protocolos de actuación ante averías en vía, competencias que recaen sobre Adif como administrador de la red. Con 69 fallecidos, se trata de uno de los accidentes ferroviarios más graves registrados en España en las últimas décadas.