Claves
- Martínez Bravo es la primera consellera en abandonar el gobierno de Illa
- Su nombre llevaba semanas en las quinielas de una remodelación esperada
- Illa quiere recomponer el ejecutivo para la recta final de la legislatura
- Fuentes internas apuntan a que el cambio podría no limitarse a un solo relevo
Mònica Martínez Bravo se convierte en la primera consellera en abandonar el ejecutivo de Salvador Illa, pero todo apunta a que no será la última. Su salida, que llevaba semanas circulando en los corrillos políticos catalanes, confirma que el presidente de la Generalitat lleva tiempo diseñando una remodelación de su equipo de gobierno con la que pretende afrontar la recta final de la legislatura.
Lo que sorprende, según diversas fuentes consultadas, no es la caída de Martínez Bravo —su nombre figuraba en todas las quinielas desde hace meses— sino que el movimiento se haya limitado, de momento, a su conselleria. Quienes conocen los planes del president apuntaban a una remodelación de mayor calado, y la magnitud definitiva del cambio en el gabinete aún está por despejarse.
Una remodelación anunciada que llega por partes
El detonante inmediato de la salida de la consellera de Derechos Sociales no ha trascendido con detalle, pero la acumulación de presiones internas y las tensiones en la gestión del área social habían convertido su continuidad en una incógnita creciente. En un gobierno que llega a su fase más exigente —la que debe traducir en resultados concretos los compromisos adquiridos durante la investidura—, Illa ha optado por empezar los cambios por uno de los departamentos con mayor visibilidad social y mayor exposición a la crítica ciudadana.
La Conselleria de Derechos Sociales gestiona políticas sensibles: atención a la dependencia, servicios sociales, políticas de inclusión. Es, precisamente por eso, uno de los flancos donde la oposición y la sociedad civil han apuntado con más frecuencia las deficiencias de la actual legislatura. Que sea la primera ficha en caer no parece casual.
El interrogante que queda abierto es si Illa ha decidido dosificar los cambios para evitar el efecto de una crisis de gobierno en toda regla, o si esta primera baja es simplemente el preludio visible de un proceso más profundo que se irá completando en las próximas semanas. Diversas fuentes del entorno gubernamental insisten en que la remodelación planeada iba más allá de un solo relevo.
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