Salvador Illa dio su respaldo desde Vietnam a la propuesta de Oriol Junqueras de que la Generalitat, a través de una sociedad mercantil, asuma la ejecución de las obras de ampliación y mantenimiento de la AP-7, aunque condicionó ese apoyo a que los partidos presenten más alternativas antes de tomar ninguna decisión. El president, que se encuentra de viaje institucional por Da Nang, pidió un debate «sereno y pausado» antes de comprometer ningún modelo concreto.

La propuesta del líder de ERC no es nueva: está recogida en el acuerdo presupuestario que republicanos y socialistas firmaron hace meses. Aquella sociedad mercantil tendría un doble cometido: ejecutar las obras que necesita la autopista y supervisar que el Estado cumple con sus compromisos de inversión en infraestructuras catalanas. Un informe de la Administración General del Estado, dependiente del Ministerio de Hacienda, reveló recientemente que Catalunya había recibido el 8,6% de toda la inversión ejecutada por el Estado, una cifra muy inferior a lo que la economía catalana aporta al conjunto del país.

La sombra de Rodalies sobre el debate de la AP-7

Illa fue explícito al identificar el riesgo que quiere evitar: que la autopista termine colapsando por falta de inversión y mantenimiento, como ha ocurrido con la red de Cercanías. «No nos puede pasar con las infraestructuras viarias lo que ha pasado con las ferroviarias, en las que hemos ido tarde», advirtió el president. La comparación no es menor: el deterioro de Rodalies ha sido uno de los mayores fracasos de gestión de infraestructuras en Catalunya en las últimas décadas, con responsabilidades compartidas entre el Estado y la Generalitat que ningún gobierno ha querido asumir del todo.

Junqueras, por su parte, fue más concreto en los plazos. En declaraciones a la agencia EFE el pasado sábado, aseguró que las decisiones sobre la AP-7 podrían concretarse «inmediatamente» en una reunión bilateral entre la Generalitat y el Gobierno central, que espera que se celebre después del verano.

La viñeta, una opción que gana terreno en el Parlament

El fondo del debate no es solo quién ejecuta las obras, sino cómo se financia la infraestructura a largo plazo. Esta semana, a propuesta de los comuns, el Parlament avaló estudiar el sistema de viñeta —vigente en varios países europeos— como mecanismo de pago para las vías de alta capacidad. Illa ya había abierto esa puerta hace meses al plantear, en voz alta, si la supresión de los peajes en la AP-7 había sido un error a la vista del incremento de accidentes y colapsos en el tramo catalán. El president también mencionó una directiva europea que vincula el pago por uso de infraestructuras viarias a criterios medioambientales, lo que podría dar cobertura normativa a un futuro modelo de tarificación.

Incidentes en obra pública: Illa pide máxima seguridad

El president también fue preguntado, desde Da Nang, por la cadena de incidentes registrados en obras públicas en Barcelona durante las últimas semanas: el socavón de la L9 en el Putxet, el escape de gas en la estación de Sants y el hundimiento en las obras de Adif en Montcada i Reixac. Illa se mostró preocupado y reclamó que se garantice la máxima seguridad, aunque atribuyó la concentración de incidentes al hecho de que «hay más obras que nunca». Una justificación que, a la vista de la gravedad de algunos de los percances, puede resultar insuficiente para los vecinos afectados.