Claves
- La mortalidad por calor en Barcelona es mayor por la noche que durante el día
- El calentamiento nocturno afecta sobre todo a personas mayores
- La certificación energética de edificios no está adaptada al calor nocturno
- Los sistemas de alerta pública no contemplan suficientemente el riesgo nocturno
Barcelona mata más por la noche que durante el día cuando aprieta el calor. Esta es la principal conclusión de dos estudios elaborados por investigadores de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) que están pendientes de publicación. El hallazgo invierte la percepción habitual sobre el riesgo térmico urbano y apunta a un problema estructural que afecta con especial intensidad a la población de mayor edad.
Los autores de las investigaciones identifican el calentamiento nocturno como el fenómeno más letal, y señalan entre sus causas tanto la insuficiencia de los sistemas públicos de alerta como las carencias del modelo de certificación energética de los edificios, que no estaría concebido para proteger a los residentes del calor acumulado durante las noches de verano.
Edificios que no ventilan y alertas que no llegan
El modelo de certificación energética vigente fue diseñado principalmente para evaluar el consumo de calefacción y no contempla con suficiente rigor la capacidad de los inmuebles para disipar el calor nocturno. En una ciudad como Barcelona, donde la densidad edificatoria es muy elevada y las noches de verano son cada vez más cálidas por efecto de la isla de calor urbana, ese vacío normativo tiene consecuencias directas sobre la salud de quienes viven en los pisos superiores o en viviendas mal ventiladas.
A eso se suma, según los investigadores, que los sistemas de alerta pública por calor siguen orientados a los picos diurnos de temperatura, cuando la evidencia recogida en estos estudios sugiere que el riesgo se prolonga —y se agrava— en las horas nocturnas, justo cuando las personas mayores que viven solas no tienen acceso a los recursos de atención que sí están disponibles durante el día.
Las dos investigaciones de la UPC están aún pendientes de publicación en revistas científicas, por lo que sus datos detallados no son todavía de acceso público. Sin embargo, sus autores ya han avanzado las conclusiones principales, que abren un debate sobre la necesidad de revisar tanto las políticas municipales de salud pública como la normativa de eficiencia energética aplicada a la edificación residencial.
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