Catalunya suma dos ahogamientos más en apenas un día. Un menor perdió la vida en el agua en Calella, en el Maresme, mientras que un hombre de avanzada edad falleció ahogado en Castelló d'Empúries, en el Alt Empordà. Los dos casos se produjeron en entornos diferentes, playa y posiblemente espacios acuáticos vinculados a instalaciones de la zona costera ampurdanesa, y confirman una racha de siniestralidad acuática que no da respiro este verano.

Con estas dos víctimas, el recuento desde el inicio oficial de la temporada de baño, el pasado 15 de junio, se sitúa en 12 muertos en playas catalanas y 7 fallecidos en piscinas, lo que suma un total de 19 muertes por ahogamiento en apenas unas semanas. Una cifra que pone de manifiesto la magnitud del problema y la necesidad de reforzar la vigilancia y la educación preventiva en entornos acuáticos.

Un menor entre las víctimas, el dato más alarmante

La muerte de un niño en Calella agrava especialmente el balance de esta temporada. Los ahogamientos infantiles son los que generan mayor alarma social porque, en la mayoría de los casos, se producen en presencia de adultos y en espacios donde debería existir vigilancia activa. No consta, según la información disponible, si la playa contaba en ese momento con servicio de socorrismo operativo o si el incidente ocurrió fuera del horario de vigilancia.

El caso de Castelló d'Empúries, con una víctima de edad avanzada, responde a otro perfil de riesgo bien documentado: las personas mayores presentan una mayor vulnerabilidad ante corrientes, cambios bruscos de temperatura del agua o sobreesfuerzos físicos durante el baño, factores que se combinan de forma peligrosa en los meses de mayor afluencia a las costas.

Diecinueve muertes en menos de un mes de temporada

El balance acumulado de 19 fallecidos —12 en playas y 7 en piscinas— desde mediados de junio sitúa esta temporada en una senda preocupante. Las estadísticas históricas sobre ahogamientos en España muestran que julio y agosto concentran la mayor parte de los casos, lo que significa que el recuento todavía está lejos de cerrarse. La combinación de alta afluencia turística, temperaturas extremas y, en ocasiones, carencias en los servicios de vigilancia de las zonas de baño hacen de este mes uno de los más críticos del año.