Los dos grandes incendios que han asolado las provincias de Madrid y Ávila durante los últimos días han sido unificados bajo un único dispositivo de extinción, según informaron las autoridades competentes. El fuego ha quemado ya alrededor de 25.000 hectáreas, una cifra que lo convierte en uno de los grandes siniestros forestales del verano en la península ibérica.

La decisión de integrar ambos frentes en una sola operación responde a la confluencia de los dos focos, que han terminado por conectarse sobre el terreno. La unificación del mando facilita la coordinación de medios aéreos y terrestres, evitando duplicidades y permitiendo una respuesta más ágil ante los cambios de viento y temperatura que han complicado las labores desde el primer momento.

Una superficie devastada de enorme magnitud

Las 25.000 hectáreas calcinadas representan una extensión considerable del territorio serrano entre ambas provincias. Los daños afectan tanto a masa forestal autóctona como a zonas de uso agrícola y ganadero, y las autoridades aún no han ofrecido una valoración definitiva de las pérdidas materiales ni del impacto sobre la fauna y la flora de la zona.