La victoria de España en el Mundial de fútbol dejó una cara oculta en los datos del Ministerio de Igualdad: las llamadas de atención por violencia machista se multiplicaron un 120% en el período posterior al triunfo. La cifra, que revela una correlación directa entre grandes eventos deportivos y el repunte de las agresiones o situaciones de riesgo en el entorno doméstico, pone sobre la mesa un fenómeno documentado en otros países pero que pocas veces se cuantifica con tanta claridad en España.

El incremento no se limitó a las llamadas telefónicas. Todos los canales de atención habilitados por el Ministerio experimentaron subidas notables, aunque fue el correo electrónico el que registró el aumento más pronunciado en términos relativos. Esto apunta a que muchas mujeres en situaciones de riesgo recurren a vías de comunicación menos visibles —y por tanto más discretas— en momentos en que compartir el entorno con el agresor resulta especialmente difícil, como lo es una noche de celebración masiva.

El fútbol como detonante: un patrón que se repite

La asociación entre grandes eventos deportivos y la violencia de género no es nueva ni exclusiva de España. Investigaciones en Reino Unido, por ejemplo, han documentado incrementos sostenidos en las denuncias durante y después de partidos de la selección inglesa, con picos especialmente acusados tras las derrotas. El caso español, sin embargo, muestra que la euforia de la victoria tampoco exime del riesgo: el consumo de alcohol, la alteración de las rutinas y la concentración de personas en espacios privados son factores que distintos expertos han vinculado al aumento de la conflictividad en el hogar independientemente del resultado.

El dato del 120% de incremento en llamadas sitúa este episodio muy por encima de los repuntes habituales que registra el servicio en fechas señaladas como Nochevieja o San Juan, lo que subraya la magnitud del impacto de un evento de esa escala sobre la seguridad de las mujeres en sus hogares.