La encargada de negocios de la embajada de Israel en España, Dana Erlich, lanzó este jueves una acusación directa contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez durante su intervención en el Fórum Europa celebrado en Madrid: el Gobierno habría señalado a Israel sin ningún fundamento documental aprovechando la crisis migratoria en Ceuta del pasado 31 de agosto para desviar la atención de su propia gestión. «Se puede decir que se está usando a Israel como una cortina de humo», afirmó la diplomática ante el auditorio.

Erlich reconoció su estupefacción cuando, en plena emergencia migratoria —la madrugada en que miles de personas cruzaron la frontera desde Marruecos—, comprobó que desde instancias gubernamentales se apuntaba a Israel como elemento de la ecuación. A su juicio, las acusaciones no se sustentaban en ningún informe real: «Tenemos una frase en hebreo: no puedo mostrar algo que no existe», señaló, subrayando que ni sus propios interlocutores en la Unión Europea tienen constancia del supuesto documento en el que el Gobierno habría fundamentado sus imputaciones.

Una relación bilateral al mínimo histórico

La diplomática describió un estado de las relaciones hispano-israelíes que calificó de crítico, pero diferenció con claridad entre el Gobierno de turno y España como nación. Según Erlich, para que los vínculos vuelvan a la normalidad se requiere un cambio de política por parte del Ejecutivo, aunque insistió en que «España como país» sigue siendo un socio valorado por Israel. Esta distinción —Gobierno versus país— recorrió toda su intervención y resultó especialmente llamativa viniendo de una representación diplomática que, por protocolo, suele evitar ese tipo de fricciones públicas.

La encargada de negocios también advirtió de las consecuencias prácticas de la ruptura en materia de defensa. Limitar la cooperación bilateral en ese ámbito, dijo, no es una decisión inocua: tiene implicaciones directas para la seguridad de los propios ciudadanos españoles. Un argumento que, en el contexto de la crisis de Ceuta y del debate sobre la gestión fronteriza, cobra un peso político adicional.

Aznar y la advertencia sobre el coste de perder aliados

En paralelo a las declaraciones de Erlich, el expresidente del Gobierno José María Aznar intervino también en el debate público para reclamar una reconstrucción de la relación con Israel y alertar sobre lo que describió como el coste de haber «enajenado la amistad de aliados relevantes», en una alusión que incluía tanto a Israel como a Marruecos. La crisis de Ceuta ha puesto sobre la mesa la fragilidad de los equilibrios diplomáticos en los que se apoya la política migratoria española en el Magreb.

Erlich, por su parte, recordó que Israel y Marruecos mantienen vínculos históricos que van mucho más allá de la coyuntura política actual, anclados en los Acuerdos de Abraham y en la presencia en Israel de una amplia comunidad de origen marroquí. Esa relación bilateral entre Tel Aviv y Rabat, subrayó, no se construye a expensas de terceros: tener lazos con Marruecos no implica, a juicio de la diplomática, actuar en detrimento de España ni de ningún otro socio.

La encargada de negocios también se detuvo en Ceuta de forma específica. Explicó que una de sus primeras visitas al llegar a España fue precisamente la ciudad autónoma, donde pudo conocer al presidente Juan Jesús Vivas. Lo que vio allí —en sus propias palabras, un ejemplo de convivencia del que aprender— hace aún más incomprensible para ella que, en el momento más álgido de la emergencia, el foco del debate público se desplazara hacia Israel en lugar de hacia los mecanismos de seguridad fronteriza.