Las federaciones de Transporte de UGT y CCOO se han reunido este jueves con el Ministerio de Transportes para trasladar su propuesta de servicios mínimos de cara a la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre, aunque ninguna de las dos organizaciones ha revelado el contenido concreto de su oferta. La decisión final corresponde al Ministerio encabezado por Óscar Puente.

El secretario general de la federación de Transporte de UGT, Ricardo Casas, defendió que la negociación debe articularse desde el principio de proporcionalidad. A su juicio, los servicios mínimos están concebidos para cubrir lo estrictamente esencial, no para mantener una circulación equiparable a un día ordinario. En términos similares se expresó su homólogo en CCOO, Lucho Palazzo, quien reclamó al ministro que los mínimos no se impongan de forma unilateral.

La referencia de las huelgas de 2010 y 2012

Palazzo apuntó como criterio orientador los servicios mínimos que se aplicaron en las huelgas generales de 2010 y 2012, dos convocatorias en las que los sindicatos consideraron que el equilibrio entre la garantía del transporte esencial y el ejercicio del derecho de huelga fue más adecuado. Además, recordó que la jurisprudencia sobre servicios mínimos abusivos debe condicionar cualquier resolución ministerial, en alusión a sentencias que han anulado en el pasado coberturas consideradas excesivas por los tribunales.

Ambas organizaciones coincidieron en enmarcar su posición en la necesidad de respetar el derecho fundamental de huelga de los trabajadores del sector, al tiempo que se garantizan los servicios considerados esenciales para la ciudadanía. La huelga general del 11 de noviembre afectará al transporte público, uno de los ámbitos donde la fijación de mínimos resulta más sensible por su impacto directo en la movilidad cotidiana.