El ministro de Transportes, Óscar Puente, se reunió este martes con el president de la Generalitat, Salvador Illa, en el Palau de la Generalitat para abordar el estado del servicio de Rodalies. Puente reconoció públicamente la "desesperación" de los usuarios ante las deficiencias crónicas de la red y garantizó que la llegada de nuevo material rodante se producirá en 2027, sin que las elecciones generales del 29 de noviembre alteren ese calendario, según informó el ministerio.

En el encuentro, el ministro reiteró lo que calificó como un "compromiso irrevocable" con el traspaso de la línea R1 a la Generalitat, una transferencia largamente reclamada por el Govern y pendiente de concreción administrativa. Puente no fijó una fecha exacta para culminar ese proceso, pero subrayó que los trabajos están en marcha.

Mejoras condicionadas al calendario electoral

La reunión se produce en plena precampaña electoral, a pocas semanas de los comicios del 29 de noviembre, lo que sitúa los anuncios sobre Rodalies en un contexto políticamente sensible. La oposición ha señalado en reiteradas ocasiones que el Gobierno central ha utilizado las promesas de inversión ferroviaria en Catalunya como moneda de cambio en negociaciones parlamentarias, sin que se materialicen en plazos concretos.

La R1, que conecta el Maresme con Barcelona y llega hasta Molins de Rei, es una de las líneas con más incidencias registradas en los últimos años. Los retrasos acumulados en la renovación de infraestructuras y el envejecimiento del material rodante han convertido esta línea en un símbolo de las deficiencias del servicio de cercanías en Catalunya. Los nuevos trenes comprometidos para 2027 deberían contribuir a aliviar esa situación, aunque el plazo supera con creces la paciencia de miles de usuarios que los padecen a diario.

Puente no detalló en qué consistirán exactamente las mejoras intermedias hasta esa fecha ni cuántas unidades de tren están previstas, más allá de la referencia genérica a que "hi estem treballant".