Alberto Núñez Feijóo compareció este martes en Ceuta junto al presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, para cargar con dureza contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez por la entrada masiva de unas 50.000 personas desde Marruecos. Para el líder del PP, los hechos no responden a ningún imprevisto: el Estado conocía la amenaza, según él, al menos desde principios de semana, y los propios documentos estratégicos de seguridad nacional la recogían de forma general. En consecuencia, lo sucedido sería para Feijóo el resultado de una omisión deliberada, no de una crisis inopinada.

El presidente del PP definió la situación como una "ocupación premeditada y sin precedentes" del territorio español, descartando expresamente que pueda atribuirse únicamente a la presión de las mafias o a ninguna resolución judicial, argumentos que había esgrimido el presidente del Gobierno para encuadrar lo ocurrido. Feijóo fue más allá y, sin nombrar directamente a Rabat, señaló que ningún gobernante responsable debería delegar la resolución de esta situación en la voluntad de quienes han contribuido a generarla, en una alusión velada a Marruecos y a la gestión diplomática bilateral.

Un "triple fracaso" cuya autoría el PP atribuye en exclusiva al Gobierno central

Feijóo articuló su crítica en torno a tres ejes: la política migratoria, la política de seguridad y la política exterior. Los tres son, según subrayó, competencia exclusiva del Gobierno de la nación, lo que le llevó a concluir que la responsabilidad política no puede diluirse ni repartirse. A su juicio, años de mensajes de permisividad migratoria y de ausencia de una estrategia de control fronterizo creíble habrían contribuido a generar este escenario.

Sobre las medidas adoptadas hasta ahora por el Ejecutivo, el líder popular las calificó de insuficientes y tardías. El despliegue de boyas en el perímetro marítimo mereció una pregunta retórica: ¿por qué no se pusieron mucho antes? El PP lleva, según precisó Feijóo, dos semanas impulsando una reforma de la Ley de Extranjería orientada a blindar el rechazo en frontera, propuesta que el Gobierno no ha atendido.

Cinco exigencias concretas al Ejecutivo

Más allá del diagnóstico, Feijóo trasladó al Gobierno una batería de cinco demandas: la expulsión inmediata de quienes accedieron de forma irregular; el refuerzo sustancial de los efectivos de la Guardia Civil, la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, con respaldo constitucional explícito para ello; el blindaje del perímetro fronterizo de Ceuta y Melilla; la citada reforma de la Ley de Extranjería; y la aceptación de los mecanismos de ayuda europeos.

En relación con la Unión Europea, Feijóo criticó la carta que Sánchez dirigió a Bruselas, a su entender orientada a confrontar con los socios comunitarios en lugar de reclamar su apoyo efectivo en la gestión de la frontera sur. El PP considera que España debe reforzar su posición dentro del marco europeo, no debilitarla con tensiones diplomáticas internas.

Sobre Marruecos, Feijóo optó por un tono que combinó la reclamación con la prudencia: España debe mantener una relación de buena vecindad con el reino alauí, dijo, pero esa colaboración no puede ser intermitente ni supeditada a las circunstancias. Exigió saber qué ha fallado en la coordinación bilateral y reclamó reciprocidad, transparencia y buena fe como condiciones irrenunciables de cualquier acuerdo de cooperación fronteriza.