Claves
- Abascal cifra en 65.000 los migrantes entrados en Ceuta
- Vox pide militarización permanente y cierre del paso fronterizo
- El líder de Vox responsabiliza a Sánchez y a Marruecos a partes compartidas
- Exige que Rabat acepte la devolución de sus nacionales en situación irregular en España
Santiago Abascal se personó este domingo en Ceuta para constatar sobre el terreno las consecuencias de la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos. El líder de Vox cifró en torno a 65.000 los migrantes llegados a la ciudad autónoma —una cifra superior a las 50.000 que manejaban inicialmente otras fuentes— y utilizó el viaje para trasladar un mensaje político de máxima dureza: lo sucedido, afirmó, constituye un acto de guerra.
Acompañado por Jorge Buxadé, portavoz del partido en el Parlamento Europeo, Abascal distribuyó la responsabilidad entre dos actores. Por un lado, Marruecos, a quien acusó de haber promovido deliberadamente la situación. Por otro, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a quien imputó haberla tolerado y facilitado mediante sus decisiones en materia migratoria, entre ellas la regularización masiva aprobada en la anterior legislatura. «España está indefensa», afirmó.
Un paquete de medidas de emergencia para la frontera sur
Más allá del diagnóstico, Abascal concretó un conjunto de exigencias que presentó como respuesta urgente. La primera y más llamativa: la militarización permanente de la frontera y la dotación a las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y la Guardia Civil de cobertura jurídica suficiente para impedir accesos no autorizados. La segunda: el cierre del paso fronterizo. La tercera: una demanda formal a Marruecos para que acepte la devolución de todos sus nacionales en situación irregular en España, planteando en términos explícitos qué justificación tendría Rabat para negarse a recibirlos.
Las declaraciones de Abascal llegan en un momento de máxima tensión diplomática entre Madrid y Rabat, y retroalimentan un debate sobre el modelo de gestión de fronteras que el Gobierno central no ha logrado cerrar tras episodios anteriores de presión migratoria en el perímetro de Ceuta y Melilla. La pregunta que queda en el aire —y que la visita de Vox contribuye a amplificar— es si el Ejecutivo dispone de una respuesta institucional de fondo o si se limita a gestionar cada desbordamiento de forma reactiva.
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